La puesta en escena de "El trueno entre las hojas" de Arlequín Teatro celebra sus 200 funciones y en conmemoración del Centenario de Augusto Roa Bastos, anuncia 2 presentaciones más para el público. Las mismas serán este sábado 19 a las 21:00 y domingo 20 a las 20:00 en el local de la compañía teatral (Antequera 1061 entre Rca. de Colombia y Tte. Fariña) con entradas populares de 30.000 Gs.
Esta versión teatral está a cargo del destacado director y actor paraguayo Arturo Fleitas y está codirigida por José Luis Ardissone y Pablo Ardissone, siendo interpretada por un elenco de primeras figuras del teatro nacional.
La música corresponde a Pablo Benegas, compuesta especialmente para esta obra, con arreglos de Sergio Cuquejo. Para más información se puede contactar al número 442-152.
El trueno entre las hojas
El trueno entre las hojas simboliza el ruido entre la calma, un rayo de luz en una inmensa oscuridad. Es Solano Rojas, cuya mente está llena de ideales positivos, unión, amistad, amor, quien pensaba que si todos lograban trabajar en excelente armonía y cooperación podrían terminar con la opresión y salir a la luz, enfrentando a las adversidades, para hacer valer sus derechos. Es el "trueno que cae y se queda entre las hojas, los animales comen las hojas y se ponen violentos, el hombre se come a los animales y empieza a rugir como el trueno". (de una vieja leyenda guaraní)
Este cuento expone la realidad de muchos obreros del Paraguay y del mundo, que se ven "encarcelados" en sus trabajos sin poder exigir sus derechos y sin conseguir ayuda; un ejemplo es el de los mensúes, obreros de los yerbales a inicios del Siglo XX en nuestro país, momento histórico en el que transcurre la acción de la obra.
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Arlequín Teatro estrena “Nunca estuve en Dublín”
Diego Mongelós dirige al elenco que tiene como figuras a Silvio Rodas y Regina Bachero.
Arrancó el fin de semana de estreno de la obra “Nunca estuve en Dublín” en Arlequín Teatro (Antequera casi Rpca. de Colombia), comedia ácida del dramaturgo español Markos Goikolea Unzalu, bajo la dirección de Diego Mongelós.
“Es una comedia ácida, pero profundamente humana. Entre reproches, ironías y situaciones cómicas, los personajes intentan reconstruir una dinámica familiar para que pueda volver a ser ‘normal’”, refirió sobre la obra el director Mongelós.
El elenco de actores está integrado por Silvio Rodas, Regina Bachero, Fran Gubetich y Nicole Gubetich, quienes encarnan a los personajes de esta hilarante historia.
“Nunca estuve en Dublín”, comedia de gran éxito en España, Argentina y Uruguay, dirigida a adolescentes y adultos, propone una mirada irónica, por momentos mordaz, sobre los conflictos familiares que emergen cuando una hija regresa al hogar tras varios años de ausencia y una historia familiar tumultuosa.
La obra ofrece al público una historia universal: el choque generacional, las conversaciones pendientes, los silencios que pesan más que las palabras y la dificultad de comunicarse dentro del núcleo familiar.
SUBACUÁTICA
Por otra parte, sigue en la cartelera la innovadora propuesta inmersiva “Subacuática”, con funciones hoy y mañana a las 19:30 en el Natatorio Escuela de Educación Física de las FF. AA. (Avda. Gral. Santos 258 esquina Marcos de Brix). Se trata de una obra basada en la novela de Melina Pogorelsky, que sube bajo la dirección general de Fátima Fernández Centurión. Informes y reservas al (0971) 898-400.
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A 36 años de un hito para la cultura paraguaya
El 16 de noviembre de 1989, el Ministerio de Cultura de España anunciaba que otorgaba el Premio Cervantes de Literatura al escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, un hito sin parangón en las letras paraguayas. El acto de entrega oficial se realizó el 23 de abril de 1990, aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes y Día Internacional del Libro. Víctor-Jacinto Flecha recuerda aquellos primeros meses de la “primavera democrática” en la penúltima década del siglo XX.
- Por Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Un día como hoy de 1989, a meses de la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, el Ministerio de Cultura de España hacía el anuncio de que el Premio Cervantes de Literatura, el más alto galardón de las letras hispánicas, era entregado a nuestro compatriota Augusto Roa Bastos por el aporte del conjunto de su obra al enriquecimiento de la lengua española.
Su novelística y cuentística, si bien no muy extensa, es una consistente reflexión sobre el poder absoluto, en el contexto de un país que salía de una larga noche de 35 años de dictadura. Los nuevos tiempos se mostraban promisorios.
Ya hacía varios años que el nombre de Augusto Roa Bastos sonaba como fuerte candidato a ganar el máximo premio de la literatura en nuestro idioma, pero el tan esperado anuncio no llegaba. Esta incertidumbre llegaría a irritar a nuestro escritor, que incluso ya tenía decidido pedir que lo borraran de entre los nominados, según recordó el poeta, ensayista e investigador paraguayo Víctor-Jacinto Flecha en conversación telefónica con El Gran Domingo de La Nación.
UN HECHO EXTRAORDINARIO
“Fue algo extraordinario. Ya pasaban varias ediciones de que Augusto era finalista e incluso él me dijo ‘voy a prohibir ya que pongan mi nombre’. Y le dije yo: ‘Augusto, este año sí te van a dar el premio’. Y él me preguntó por qué. Y yo le dije que porque este año Paraguay fue noticia porque cayó el dictador. Y ese año le dieron el premio”, rememoró Flecha.
Con relación a cómo fue el ambiente que se vivió en ese momento, Flecha siguió comentando que “fue algo maravilloso para él porque también estuvo como candidato varias veces al Premio Nobel. Es muy posible también que le hubieran dado el Nobel unos años antes. Todos estos premios también tienen un contenido político de acuerdo a de qué país es el autor. Paraguay había desaparecido durante los 35 años de dictadura e internacionalmente era ignorado. Fue un hecho significativo para toda la cultura paraguaya. Fue el primer reconocimiento de tal magnitud”.
No es novedad que este tipo de premios estén motivados por un fuerte contexto político. De hecho, en una charla con estudiantes de Letras en el ya lejano año 2005, recuerdo que el escritor Rubén Bareiro Saguier llegó a mencionar que a su criterio la generación del “boom latinoamericano” no existía como tal. Más bien, luego de la Revolución cubana en 1959, los ojos del mundo se posaron en América Latina y se encontraron con la literatura que se estaba escribiendo en ese momento.
LA PRIMAVERA DEMOCRÁTICA
Los primeros meses de aquella transición ofrecían no solo promesas de mayor libertad y bienestar, sino también un florecimiento general de las artes y el pensamiento. La férrea persecución había llevado al exilio a las mentes más pleclaras, por lo que se esperaba que a su regreso al país encendiera la llama en un pueblo adormecido por el prolongado periodo de autoritarismo.
Luego de aquello, también estuvo nominada en varias ocasiones Josefina Plá, que si bien era española de nacimiento, vino muy joven a nuestro país y era paraguaya por adopción. Plá fue finalmente reconocida con la medalla de oro de las Bellas Artes de España en 1995, cuatro años antes de su fallecimiento en 1999.
En suma, la época dorada que se anunciaba no lo fue en muchos aspectos. El volumen de la literatura paraguaya, si bien ha mejorado notablemente en cantidad, nunca fue suficiente para posicionarse internacionalmente. La mayor accesibilidad ha hecho más fácil publicar, pero aún falta dar el gran salto de calidad. Lo claramente positivo es que su temática es coherente con los cambios que ha experimentado la sociedad paraguaya, en especial los cuadros de la vida urbana que predominan respecto al mundo rural tradicional.
EL VALOR TESTIMONIAL DE LA LITERATURA
Por último, Flecha invitó a todo el público a leer el último número de la revista del PEN Club (un verdadero libro de casi 150 páginas), que en uno de sus pasajes rinde homenaje a los 50 años de la publicación de “Yo el Supremo”, en el que colaboran nombres de la talla de Alcibiades González Delvalle, Bernardo Neri Farina, Ricardo Loup, Teresa Méndez Faith, Roberto L. Céspedes R., Elvira Olmedo Zorrilla, Mirta Roa y el propio Víctor-Jacinto Flecha, quien en un artículo sobre la literatura como ciencia y la literatura como ficción reivindica el valor historiográfico de esta disciplina.
Entre sus conclusiones, Flecha sostiene que “la posición de querer enfrentar la historia a la narrativa histórica es una falacia. Ambas prácticas del hacer humano son perspectivas reales de poner en evidencia la verdad, cada uno por su propio lado, sin que eso suponga negación, sino al contrario, es coadyuvante para la comprensión del pasado, base de nuestro presente y hacedor de nuestro futuro”.
Sin duda uno de los mayores desafíos de la literatura paraguaya es seguir haciendo historia, tanto en el sentido literal como también apelando a las poderosas herramientas que ofrece la ficción.
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Arlequín Teatro rinde homenaje a Ardissone
Tras el éxito de la versión dedicada a la poesía paraguaya, Arlequín Teatro vuelve a apostar por la fuerza de los versos, esta vez recorriendo la vastedad de América Latina en sus poetas, en sus historias, en sus luchas y amores. Margarita Irún, José Antonio Galeano, Pablo Ardissone, Kattya González y el guitarrista Nicolás Roig González son los intérpretes de esta travesía que cruza el continente de norte a sur en la palabra, como quien recorre con el corazón abierto las calles de nuestra memoria colectiva.
Este espectáculo fue soñado y creado por José Luis Ardissone, quien no solo pensaba dirigirlo, sino también habitar el escenario con su presencia y su voz. La vida no le dio ese tiempo, pero dejó su mirada y su pasión en cada rincón de esta puesta, que sube a escena también como un expreso homenaje a su legado.
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Voces imprescindibles de nuestra América mestiza, clásicas de todos los tiempos, como las de los mexicanos Sor Juana Inés de la Cruz, Amado Nervo y Juan de Dios Peza; los cubanos José Martí y Nicolás Guillén; los argentinos María Elena Walsh, Alfonsina Storni, Pablo Elkin; los nicaragüenses Rubén Darío y Ernesto Cardenal; los brasileños Carlos Drummond de Andrade y Vinicius de Moraes; el chileno Pablo Neruda; el peruano César Vallejo; los uruguayos Delmira Agustini y Mario Benedetti, entre otros— resuenan en escena, tejidas en un concierto de poesía, música y sentimiento.
“De norte a sur en la palabra” es un homenaje, una celebración y una promesa: la de que la poesía sigue viva cuando se dice, se escucha y se comparte. El espectáculo se estrenó el viernes 8 de agosto y continuará los viernes y sábados a las 20:30 y los domingos a las 19:30. El costo de las entradas es de G. 100.000 y dos por G. 180.000. Las entradas anticipadas se compran exclusivamente por transferencia bancaria escribiendo al 0992-442 152.
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La zarzuela “Luz de luna” brilla en Arlequín Teatro
Hoy y mañana, a las 20:30, se presenta la puesta escrita por José Santiago Mazó.
La zarzuela paraguaya “Luz de luna”, que cuenta con libreto de José Santiago Mazó y música de Ronald Von Knobloch, Martín Monte Domecq y Natalia Funes, marca agenda este fin de semana. La obra se presenta en Arlequín Teatro (Antequera casi Rca. de Colombia), hoy y mañana, a partir de las 20:30.
A cargo del elenco artístico Anástasi, la obra de tres actos presenta la historia del joven Martín, quien cuenta con un anhelo principal en la vida: alejar las pesadillas del corazón de su madre, Aurora. Para ello, emprende una carrera hacia su destino, buscando en el horizonte la posibilidad concreta de hacerla feliz.
EL ELENCO
Son una veintena de actores en escena; entre los artistas que representan esta gran aventura se destacan: Gonzalo González, Teresa Jiménez, Javier Lacognata, Felipe Jara, Fátima Báez, Ronald Maluf, Misael Centurión, Paty Galeano, Gabriela Báez y Lorena Osorio. La zarzuela conjuga la danza, el canto y la actuación; la propuesta ofrecerá tres funciones únicas. Se contará con la participación del coro ArtVita.
El grupo artístico Anástasi, que ahora apuesta a libretos originales, es un proyecto que se conformó en el año 2013 en el seno de la Parroquia Santuario María Auxiliadora, evocando el carisma juvenil del santo patrono de los salesianos. Ha presentado varias zarzuelas paraguayas del dúo de oro compuesto por Juan Carlos Moreno González y Manuel Frutos Pane, y representó títulos como “María Pacurí”, “La tejedora de ñandutí”, “Corochiré”, “Paloma para” y “Las alegres kygua vera”. Las entradas para la obra “Luz de luna” tienen un costo de G. 100.000; informes y reservas en el (0981) 252-250.