Los expertos creen que para ofrecer estos servicios bastará con mejorar la capacidad del 4G, sin desplegar totalmente la quinta generación de redes.
De hecho, Thillien opina que la prueba olímpica de Corea del Sur consistirá simplemente en mejorar la red actual.
"Serán preestándares 5G (…) Será sobre todo un truco de marketing para decir que fueron los primeros", opina.
Pujol, en cambio, cree que los surcoreanos preparan una revolución en sus redes móviles acondicionándolas para la llegada de las conexiones superrápidas. Pero con las negociaciones todavía en marcha para armonizar el funcionamiento de estas redes, esta precocidad conlleva riesgos cuando todos los países punteros intentarán imponer sus estándares para el futuro 5G, dijo.
"Sabemos, por ejemplo, que el espectro de frecuencias empleado en Corea del Sur no estará disponible en Europa pero sí en EEUU", dice Thillien.
En el 2018, la ultraconectada Corea del Sur dará el pistoletazo de salida a esta carrera. Queda por ver si, como en las carreras olímpicas, será o no una salida en falso.