Olimpia mostró otra cara, completamente distinta a la de los juegos anteriores. Perdió el miedo a proponer, perdió la timidez de plantarse en el campo de juego y eso hizo que veamos el mejor partido, especialmente en ofensiva, del Decano en lo que va de la temporada.
"Quiero un equipo que ataque, que no tenga miedo de jugar, somos un equipo grande y tenemos que ser ofensivos, siempre", dijo Mauro Caballero el día después del gran partido ante Guaraní en el Defensores del Chaco. Y no lo dijo solo por decir. Se vio eso en la cancha. Mauro cambió el chip del plantel y, por sobre todo, la idea. Eso sí, el deseo de buscar el arco de enfrente siempre hace que atrás se sufra mucho y eso es lo que deberá trabajar el DT para ir reforzando.
Si bien dio a entender que realizará algunas modificaciones para el próximo partido (además de la obligada baja de Pablo Mouche por expulsión), el estilo de juego no va a cambiar. Eso genera mucha expectativa en la hinchada franjeada que quedó con un sabor agridulce tras el añejo clásico por la mejoría futbolística del plantel por un lado, pero el empate que llegó sobre la hora y que les privó de la segunda victoria en el torneo Apertura.