La práctica regular de actividad física trae numerosos beneficios para la salud y mejora la calidad de vida. Además, disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas no transmisibles.
Destinar un tiempo a los ejercicios, proporciona un importante mejoramiento del nivel de glucemia en las personas diabéticas, logra una disminución de la presión arterial y el riesgo de infarto cardíaco.
También, mejora los niveles de colesterol y triglicéridos, previene la osteoporosis y ayuda a la pérdida de peso. Igualmente, aumenta el autoestima, contribuyendo a disminuir el estrés.
Mínimo 30 minutos
La práctica de 30 minutos o más de actividad física es lo mínimo aconsejable para obtener beneficios que garanticen el buen funcionamiento del organismo.
En el desarrollo de todo buen hábito saludable, existen dos tipos de actividades físicas. Aeróbica, que contribuye a mejorar el funcionamiento del sistema cardiovascular. Anaeróbica, que incluye ejercicios de fuerza para el desarrollo de los músculos.
El ejercicio aeróbico, incluye las caminatas, trotes ligeros y bicicleta, especialmente para personas sedentarias o sin experiencia deportiva. En los anaeróbicos, se destacan los ejercicios con pesas y la natación.
Cuanto más prolongada sea la actividad física, más calorías se queman, y por ende, aumentan los beneficios para el organismo.
Recomendaciones
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) recomienda, si se va empezar con un plan de ejercicios, iniciarla lentamente y aumentar la frecuencia de manera paulatina cada semana.
Además, usar ropas y calzados apropiados. Y si es posible, elegir lugares frescos para ejercitarse.
Igualmente, es importante evitar los horarios de la siesta. Si hace calor, llevar agua para beber, ya que mantenerse hidratado es muy importante.
Intensidad y frecuencia por edad
A continuación los tipos de ejercicios, intensidad y frecuencia según la edad, recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

