Fundada en 1975, Fapasa comenzó muy tímidamente sus exportaciones con destino a Bolivia en 1987. Gracias a las constantes inversiones en la planta fabril, la empresa fue conquistando paulatinamente nuevos mercados. Una peculiaridad de la industria farmacéutica es que se requieren certificaciones de todo tipo, exigidas por las entidades gubernamentales de diversos países; por lo tanto, exportar no es tarea fácil.
"Todo este proceso de ajustes con miras a incrementar las exportaciones cobró fuerza en el 2003 y continúa vigente hasta hoy. Es así que tenemos aprobaciones de las autoridades reguladoras para medicamentos de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, México, Sudáfrica, Rusia, Kazajistán, entre otros, y la más recientemente de Perú. Exportar a ciertos países requiere cumplir con numerosas exigencias", destacó Osvaldo Formento, gerente general de Fapasa.
Con respecto a la maquila, comentó que la compañía al poco tiempo de promulgarse la ley comenzó a operar bajo este régimen, pero no de una manera muy intensiva. "En aquel entonces, la ley tenía restricciones, por lo menos para nuestra actividad. La norma establecía que lo que uno ingresaba, ya sea en materia prima o insumos, o cualquier tipo de componente importado, lo tenía que exportar en seis meses. En muchos casos por los contratos que uno tiene, los clientes en el exterior, era un plazo limitado", recordó.
En 2014, año en que se terminó de reglamentar la ley, esta situación se modificó y abrió un nuevo escenario. Ahora están pudiendo ingresar mayor cantidad de insumos bajo el régimen de maquila, y operan con mayor flexibilidad. "Siempre fuimos impulsores muy interesados en que este régimen vaya adelante porque lo consideramos sumamente beneficioso, no solo para la empresa sino también para el país", aseguró Osvaldo.
Para el ejecutivo de la Fapasa hay algo que debe quedar más que claro: "Los países que adoptan un régimen de esta naturaleza son aquellos que quieren transformarse, que quieren salir de una economía primaria basada en commodities, que no debe ser eliminada pero sí complementada por la industria".
A criterio del señor Osvaldo, el día en que el 50% de la actividad del Paraguay sea industrial y el otro 50, 40 o 30 sean actividades primarias -ganadería, agricultura y servicios- va a tener una matriz más equilibrada. "El 70% de la población paraguaya tiene menos de treinta años y es necesario que toda esa fuerza laboral se incorpore a actividades industriales y de servicios. No se van a incorporar a la ganadería ni a la agricultura porque son actividades que no captan gran cantidad de personas, entonces se necesitan más actividades industriales", afirmó.
Un círculo virtuoso
Cada vez que una empresa maquiladora llega a Paraguay e incorpora a 100, 500 o 1.000 personas, todo se dinamiza. La mano de obra nacional ha demostrado ser muy adaptable y fácil de capacitar. Además, acceder a un trabajo beneficia a muchas familias humildes en las que se genera un círculo virtuoso. Si algunos padres no pudieron tener educación por falta de oportunidades, con el trabajo digno -aunque no sea muy calificado- sus hijos pueden tener mejores perspectivas.
En el caso particular de Fapasa, por ser una industria farmacéutica se caracterizó por absorber desde personas de altísima formación técnica, como químicos, ingenieros electrónicos e industriales administrativos y también mano de obra no calificada. "Si tomamos el 2003, éramos 130 personas. Hoy somos 650 personas, todas incluidas en IPS, con salarios legales y beneficios laborales. Es una actividad reglada, reglamentada y auditada todos los meses. Tanto a nivel impositivo como a nivel previsional", comentó Osvaldo.
La ley que estableció el régimen de maquila se sancionó durante el gobierno de Luis Ángel González Macchi y fue avanzando muy lentamente con el correr de los años. "Vemos que ha tomado un impulso muy significativo con este gobierno. Realmente consideramos -como dice la presidenta de nuestra Cámara- que es una actividad público-privada, en el sentido que el Gobierno impulsa, pero somos nosotros los empresarios quienes finalmente, cuando vienen los inversionistas, los que respondemos a todas las inquietudes. Se da una sinergia muy interesante, que por supuesto esperamos que continúe en el futuro, sea cual fuere el Gobierno", dijo.
Empresa con liderazgo
Fapasa es el principal laboratorio en materia de exportaciones, mientras que en la venta local está entre los cinco primeros. "El 85% de los que fabricamos se exporta. Esa misma proporción no es en valores, porque en el mercado local tenemos que absorber los costos locales, cosa que no pasa cuando uno exporta. Las ventas locales en 2016 totalizaron G. 132.136.000.000 (aproximadamente USD 23.425.000) y las ventas por exportación G. 134.152.000.000 (aproximadamente USD 23.745.000 que incluye maquila y régimen normal). En total la empresa tuvo ventas por aproximadamente USD 47.200.000", comentó el gerente general.
El plan de inversión de Fapasa prevé destinar en tres años 16 millones de dólares para sus plantas fabriles. De ese total ya invirtió USD 8 millones entre 2015 y 2016, convirtiéndola en la maquiladora que más ha invertido. "Se han hecho remodelaciones, ampliaciones y adecuaciones. El nivel de exigencia de la industria farmacéutica internacional hace que haya un proceso de renovación e inversión muy constante", aseguró el gerente.
La inversión está dirigida a sostener los mercados conquistados y dar el paso para exportar a Europa, algo un poco difícil pero no imposible. "Esa es la visión de largo plazo y dentro de cuatro años queremos llegar a ese objetivo", señaló.
Fapasa fabrica medicamentos en todas las presentaciones. Hace comprimidos, jarabes, inyectables y otros. Pero lo que tiene como particularidad con respecto a otros laboratorios es que es el único que produce productos oncológicos inyectables. Es una de las líneas más importantes que requiere de una segregación para su producción, es decir no se puede hacer junto con otro tipo de medicamentos. De por sí toda la fabricación de medicamentos es muy limpia.
Como mensaje final, Formento volvió a insistir en que a veces el "sacrificio" fiscal genera toda una actividad que no existiría. "Cuando hablamos de las 650 personas que trabajan en Fapasa, estoy seguro que indirectamente hay 200 o 300 empleados más que trabajan con proveedores nuestros, como fabricante de estuches, ampollas, cartones, compañías de transporte. Si nosotros no estuviéramos, ellos tampoco estarían. Y son firmas que pagan impuestos. Hay que entender que esto es muy beneficioso para el país. La idea es que puedan venir maquiladoras con mayor grado de tecnología para fabricar cosas más sofisticadas y generar más empleos. Para los que estamos y pretenden venir, lo importante es contar con seguridad jurídica y que no cambien las reglas", concluyó.