Para que realmente el Paraguay pueda consolidarse como una nación con visión a futuro es clave afianzar un estamento que por décadas y distintos gobiernos ha sido relegada y se ha mantenido como uno de sus grandes déficits: la educación. Solamente apostando a la excelencia en este estamento podrá haber una verdadera revolución que se inicia desde el fomento mismo al intelecto.

El Gobierno acaba de dar otro decidido apoyo por la educación de calidad al disponer que la Itaipú Binacional otorgue becas al total de estudiantes postulantes este año y que sueñan con llegar a la universidad. Luego de los exámenes sicotécnicos correspondientes, un total de 2.145 estudiantes de todo el país, muchos de ellos de las zonas más carenciadas de nuestro territorio, podrán acceder a la ansiada subvención del Estado para estudiar una carrera universitaria. El dato no es menor teniendo en cuenta que cada año Itaipú pone a disposición de los bachilleres secundarios un total de 1.000 plazas. Este año se presentaron más de 10 mil aspirantes y luego de los pruebas accedieron la cantidad mencionada. A instancia del propio presidente Horacio Cartes, para este año, se duplicarán las plazas para de esta manera dar espacio a los estudiantes más aplicados.

Este respaldo decidido hacia un sector que busca alternativas al terminar la educación secundaria es elemental, ya que en décadas anteriores una buena parte de estos estudiantes veía frustrada su intención de acceder a una educación universitaria o especializada, por faltas de recursos o de oportunidades y acababa engrosando la franja de desocupados.

Pero estas oportunidades están llegando con otras iniciativas en favor de esa anhelada educación de calidad. En este sentido, a las becas de Itaipú, que ya tienen varios años dentro del esquema de estímulo estudiantil, se sumaron otros programas como el de las Becas Carlos Antonio López (Becal), que están destinadas a estudiantes destacados que realizan un curso de posgrado o de masterado en las mejores universidades del mundo. Así, hoy por ejemplo, hay paraguayos en carreras tan diversas como complejas de las mejores universidades de Estados Unidos, España, Reino Unido, Australia, Israel, Brasil, entre otros, por citar las naciones con una encumbrada reputación académica. De hecho, la primera promoción de becarios ya ha concluido de manera exitosa su año de especialización y han retornado al Paraguay para aplicar aquí los conocimientos adquiridos.

Porque apostar al capital humano –en este caso de jóvenes estudiantes que aspiran a la educación terciaria o de alumnos recibidos que persiguen su sueño de posgrado– es la clave para seguir creciendo, la clave para soñar con un país instruido e ilustrado.

Pero no solo los estudiantes sobresalientes están accediendo a las mejores instituciones educativas, también lo están haciendo los docentes más aventajados. Si se pretende renovar y modernizar las enseñanzas, el rol que cumplan los maestros de los educandos será esencial para las futuras generaciones. Hoy, Becal también dedica un segmento de su presupuesto a enviar a los mejores docentes a los mejores centros de formación en Europa, y así cientos de educadores accedieron a especializarse en España o Francia.

Con estos ejemplos, está demostrado que hoy aspirar a la excelencia en el Paraguay ya no es una utopía. Aunque aún hay mucho por cumplir, mucho por incentivar y fomentar, especialmente en la educación primaria, hay claras muestras de que la apuesta de esta administración es colocar el futuro en primer lugar, pero ello solo será posible en la medida que la educación vaya conquistando espacios y más recursos dentro del Presupuesto General.

Porque apostar al capital humano –en este caso de jóvenes estudiantes que aspiran a la educación terciaria o de alumnos recibidos que persiguen su sueño de posgrado– es la clave para seguir creciendo, la clave para soñar con un país instruido e ilustrado. Allí se encuentra la llave de un futuro mejor para los hijos de la Patria.

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