• Por Esteban Aguirre
  • @panzolomeo

Alguna vez vi una entrevista en un noticiero local, un hombre recibía preguntas de la prensa mientras era escoltado a la comisaría por haber matado a alguien.

-Periodista: ¡Señor, señor!, ¿nos puede decir por qué mató a su primo?

-El "señor": ¡Y pa que aprenda pues chamigo!

-Periodista: Pero señor… sí él está muerto ya no podrá aprender nada.

-El algo confuso "señor": (pausa reflexiva) ¡E'a! (mirada perdida al horizonte).

Luego de recomponerme de haber "ejectado" algo de tereré por la nariz y calmándome de la risa, debo admitir que el aprendizaje interruptus de esta muerte de barrio ocasionada por un "falta envido si no hay ley" me dejó pensando. Pensando en todas las cosas que debemos dejar morir para poder aprender algo nuevo. Todo el bagaje mental que nos carga de prejuicios de tiempos pasados que ya estorban la velocidad y pulcritud de nuestras ideas, de nuestro pensar presente (y con suerte diario).

"Hay veces que tenés que morir para poder aprender a vivir contigo mismo", una frase que escuche en un ping pong verbal de un arduo día de trabajo de una cocina en donde tuve el honor de trabajar. Esa noche "U Chigrao" debatía a favor de la vida, en su cotidiana forma de ser mientras recibía un pedazo de materia gris de James "OuYeaOurrrraitMadefakens" Benítez quien predicaba a favor de mejorar el eterno presente, laburando y perfeccionando lo que no funciona, que las cosas vayan donde van y tienen que ir, maridado con la dulce calma de las palabras de mamá Pao, la nave nodriza del grupo de cocineros y laburantes que corrían de todos los "aquís" y todos los "pallá" de todas partes. Ella aportaba el temple femenino y firme sensibilidad mental diciendo que la vida está dentro de uno mismo, el resto es cambiante y con suerte: evolutivo.

Cuando una frase, una simple oración, te puede hacer viajar a tantas partes al mismo tiempo, uno se pregunta:

-¿Cómo es posible que vivamos con los oídos tapados por tanto tiempo?

-¿Cómo no escuchar todo de todos y ver qué aprendizaje queda en el colador?

Si analizamos esta idea con simple lógica podríamos decir que el diseño natural del cuerpo tiene 2 oídos y una boca, ¿no sería acaso sensato escuchar el doble y hablar la mitad?

Dicen que aquel que tiene inteligencia, habla, y aquel que tiene sabiduría, escucha. Pienso que constantemente necesitamos de ambos, lo difícil es llegar a crear un balance, un ying yang de pensar para amar y amar para pensar. Aunque creo que lograr ese balance, si bien es una cuestión de paciencia y consistencia, no es el primer paso a resolver en este laberinto llamado vida. Parecería que el primer paso está en cargarnos de inteligencia y la práctica de la sabiduría. Practicar diariamente la convivencia y respeto antes de pasar a tratar de balancearlos. Saber de dónde venimos para entender a dónde vamos y por sobre todo, identificarnos, presenciar la existencia de las personas que nos rodean a través del amable acto de escuchar para entender y no para responder.

Teniendo en cuenta que hemos llegado a tiempos en donde un falso rubio ególatra, narcisista, racista, clasista –y dos, tres, cuatro istas más" ya tiene los códigos y acceso al botón rojo que detona un posible futuro nuclear, me parecería un sabio momento de empezar a ser inteligentes. ¿Vo decí?

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