El caso de las niñas embarazadas por abusos saltó de nuevo al debate público tras una serie de publicaciones de La Nación sobre aquellos que son atendidos en la Cruz Roja Paraguaya. Como un hecho grave desde la misma institución se informó la semana pasada sobre la situación de una niña de 9 años que dio a luz hace unas semanas, pero, contradictoriamente, luego se indicó desde el mismo centro asistencial que no se sabía nada.
Llama poderosamente la atención que los mismos funcionarios que revelaron el caso luego intentaran desmentirlo, aunque cayeron en tremendas contradicciones. Confirmaron, sin embargo, que el año pasado una niña de 10 años dio a luz y que una de 11 está de seis meses de gestación.
Debido a la serie de contradicciones entre los propios funcionarios de la Cruz Roja, la propia Fiscalía General del Estado empezará a investigar los casos, atendiendo a que no se cuentan con mayores datos.
Más allá de estos casos puntuales solo en la Cruz Roja Paraguaya, entidad que cumple una función sumamente importante para la atención de mujeres, adolescentes y niñas embarazadas, hay una arista que se debe tener en cuenta.
Independientemente a cuándo fue el nacimiento de una criatura de una niña embarazada de 9 o 10 años y la confirmación de un nuevo caso de una menor de 11, lo importante es el alto porcentaje de situaciones de esta naturaleza no solamente en Asunción, sino en todo el país.
Además de estos hechos puntuales, el hecho de que de nuevo exista una alerta sobre el tema es sumamente importante, porque es una realidad que muchas veces quiere ser escondida. Los números son preocupantes.
De acuerdo al reporte publicado en nuestro medio, Paraguay es el segundo país del Cono Sur con más embarazo adolescente. De cada 100 nacimientos, 20 corresponden a adolescentes de entre 15 y 19 años, según un informe del Ministerio de Salud y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Los informes señalan además que embarazos de menores de entre 10 y 15 años son de unos 600 en el año, lo que indica un altísimo porcentaje. Solo en la Cruz Roja, de un total de 3.139 nacimientos, el 20% corresponde a embarazos de menores de edad.
En el informe denominado "Embarazos adolescentes en Paraguay: un reto para el logro del desarrollo", realizado por el UNFP, se especificó coincidentemente que el 20% de los embarazos en Paraguay corresponde a adolescentes. También menciona que entre el 2009 y el 2011 hubo un incremento en el registro de la cantidad de nacidos vivos de madres de 10 a 14 años, pasando de 590 a 611. Esto representa un aumento del 4%. Igualmente, otro dato preocupante fue que dos de los partos diarios que se registran en el país corresponden a adolescentes de 10 a 14 años.
Estos datos alarmantes no deben pasar por alto. Necesariamente el tema debe ser analizado de una manera mucho más integral para determinar si se ha mejorado o empeorado en esta área. Los números proveídos por UNFPA hablan de un aumento, lo que implica que algo no está funcionando como debería ser.
Las instituciones públicas y privadas, así como los organismos internacionales y no gubernamentales tienen la obligación de insistir en identificar las causas y trabajar en torno a la protección de los menores. Aunque suene fuerte decirlo, los embarazos de menores son lisa y llanamente por abusos sexuales y deben ser castigados de una manera ejemplar. Probablemente este sea una de las aristas que urgentemente tiene que ser debatido. ¿Cuál es el castigo, cuáles son las penas? Para los abusos de menores que llevan a la alarmante situación de embarazos de niñas y cómo está actuando la Justicia para los desgarradores casos que han pasado a ser como temas comunes para una parte de la sociedad.
Insistimos en que más allá de las contradicciones en las que entraron en la Cruz Roja, sobre la edad y de cuándo fue el embarazo de una niña, hay un problema mucho más grave que tiene que ser tratado de manera urgente, el abuso de menores que, como una de sus consecuencias, trae consigo el embarazo precoz.