Por: Jazmín Gómez Fleitas
Fotos: Fernando Riveros
Producción: Juan Ángel Monzón
Y es que los helados son perfectos para consagrar una cena, acompañar una película, llorar un desamor o tener una primera cita. ¿Quién podría decir lo contrario? En Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York vemos a Kevin ignorando su soledad en la habitación del Hotel Plaza, pidiendo todo el helado que su estómago pudiera resistir para acompañar su película de gángsters. Sella el momento con una broma para el del servicio: "¿Dos bochas? Que sean tres. Hoy no manejo".
Así también en El diario de Bridget Jones, ella da rienda suelta a su desconsuelo en el amor con un pote de un kilo de helado, desde la comodidad de su sofá y vistiendo una bata. Por el otro lado, el helado resulta ser tan bueno para sufrir como para disfrutar. En Diario de una pasión, una de las citas y escenas más tontamente románticas grabadas en las mentes de quienes la vimos, es la del helado en la que Noah y Allie se besan en la calle mientras también disfrutan sus cucuruchos y se embadurnan el rostro con ello.
Pero así como en la ficción, en la realidad, el helado resulta ser tan o más amado. Todos de niños aguardábamos que nos anuncien que el postre sería helado, salíamos corriendo al encuentro del carro del heladero al escuchar esa melodía inconfundible -pero hoy ya irreconocible para los niños- o saltábamos al portón al son del silbato del heladero que anunciaba su paso por el barrio.
Históricamente, el helado resultó ser nuestro acompañante a lo largo de varios miles de años. Su forma cambió, pero su esencia, siempre fresca, se mantuvo. Su nacimiento tiene varias versiones, pero como para toda duda existencial, siempre hay una favorita. Se cree que todo empezó antes de Cristo y en Oriente, cuando ya se empezaban a enfriar frutas y bebidas con hielo o nieve de las montañas; pero que el helado como tal nació en China, pasó a la India, luego a Persia y, finalmente, a Grecia y Roma.
Y que durante la Edad Media, en las cortes árabes se preparaban productos endulzados con frutas y especias, enfriados con el hielo de las montañas; una mezcla que recibía el nombre de "sharbat" y que pudo haber tenido influencia en la palabra hispana "sorbete".
Con la evolución de las maquinarias de producción y consumo, su textura también fue adaptándose a los nuevos tiempos. Hoy podemos reconocer mayormente a tres tipos de helados según la manera con la que son elaborados. Los industriales, hechos de manera automática y que utilizan saborizantes y colorantes; los soft que son propios de los lugares de comida rápida por su textura suave y precio económico, y los artesanales, llamados así por utilizar productos frescos, ser cremosos y contar con un valor agregado de calidad.
¿Qué probar?
Además de las heladerías que ya conocemos (París, Amandau, Quattro D, El Heladero, etc.), o las paletas que nos conquistaron (como Paletto, Papaleta o Paleta Pop), te recomendamos dos heladerías artesanales que deberías visitar si aún no lo hiciste. ¡Son refrescantemente deliciosas!
La Granja D'Andre
Si entrás aquí no podés decirle que no a la frutigranja: dos bochas de helado bañadas en una salsa espesa (syrup) de frutillas. La casa recomienda que elijas sabores frutales pero los contrastes dependen de cuánto te guste arriesgarte. Muy pronto también introducirán un syrup de mango. Nuestra combinacion nos encantó: una bocha de americana y otra de avellanas. Pero como las avellanas nos dejaron fascinados, la próxima serán dos de avellanas bañadas con el syrup.
Su propietaria, Marta Riveros Buonaccorsi, decidió que era hora de animarse a tener un local junto a su hermano, Christian Riveros, que es quien hace los helados y ella lleva la administración. "Empezamos en el 2012 haciendo helados para restaurantes y hoteles, hasta que nos empezaron a preguntar dónde quedaba el local, dónde podían conseguir más", explica Marta.
Hoy también se pueden encontrar los potes de un litro en supermercados, además de estar listos para llevar en el local. Los cuales son de los sabores que más se piden: snicker, chocolate con trozos de brownie, frutilla con trozos de frutilla y helado de crema con una salsa de frutos del bosque.
Lleva el nombre de La Granja D'Andre a modo de tributo a una granja con el mismo nombre en territorio lácteo que se encuentra en la ciudad de Quebec, Canadá. La especialidad de la casa está en el choco kinder (chocolate blanco con nutella), el snicker (helado de maní con salsa de dulce de leche), el chocolate con avellanas y el cookies and cream (crema americana con galletitas Óreo y salsa de chocolate).
Aparte del frutigranja -que puede llevar tres bochas de helado, no sólo dos- también tienen affogato, una bocha de helado de vainilla con una de chocolate o dulce de leche, bañada en café italiano caliente. Se disfruta a pleno con cucharitas y pajitas.
Los helados son a base de crema sin conservantes. No llevan ningún agregado artificial y están hechos con fructosa solamente. Son libres de gluten, por lo que pueden consumirlos personas con celiaquía que no necesiten que los lugares de producción también estén esterilizados de gluten. También tiene helados al agua que varían en disponibilidad según la temporada: manzana, frutilla, piña, mandarina, mburucuyá, limón, kiwi. Todos hechos a base de pastas, sin esencias de frutas.
Disponen de delivey los viernes y sábados a partir de las 18 horas en una zona que comprendería Aviadores del Chaco, Shopping del Sol, barrio Los Laureles, barrio Urbanización Botánico, y que se puede observar mejor en el mapa que tienen en el Facebook. "Si nos llaman y el delivery está disponible, podemos extendernos un poco más con un costo adicional, en caso de que se salga mucho de la zona de cobertura", asegura Marta.
Sotto Zero
A "bajo cero" en lengua italiana, es uno de esos lugares que tenemos el privilegio de tener en Asunción. Aníbal Di Natale regresó hace dos años de Dinamarca, en donde tenía a su cargo una de las heladería más renombradas. Manejaba un volumen diario de aproximadamente 1500 litros de producción de helado artesanal italiano, y con la experiencia adquirida, decidió regresar a Paraguay y abrir Sotto Zero.
"Hay muchas personas que no gustan del helado al agua (sorbetos) porque creen que no será cremoso, pero nosotros le demostramos que sí puede serlo; no solamente un helado a base de leche. La cremosidad la tenemos en los gelatos y sorbetos, y es lo que llama la atención de quienes lo prueban", explica.
Nunca fui aficionada ni al helado de frutos del bosque ni al de menta, pero debo señalar que susorbeto de frutos del bosque cambió mi postura. Ni qué decir del helado de menta que me parecía sumamente invasivo, pero aquí me gustó. No lo sentí para nada agresivo y lo disfruté. Así que si quieren animarse a probar sabores que antes no les gustaban, quizás este sea el lugar indicado. Por mi parte, al fin le dejaré a mi esposo pedir tranquilo su sabor favorito: menta.
Aníbal mismo hace los helados y tiene diariamente en vitrina 24 sabores, prodía tener más pero por la simple razón del espacio, esa es la cantidad, y además mantiene cuatro sabores sin azúcar disponibles: chocolate, avellana, crema americana y nuez. En ellos reemplazaron el azúcar por edulcorante luego de seis meses de pruebas hasta obtener el mejor resultado. "Están hechos con leche pero sin azúcar para satisfacer a quienes deseen disfrutar de un helado pero deben cuidarse a causa de la diabetes".
Los gelatos están hechos con leche, contienen 15 porciento de azúcar, 5 a 8 por ciento de grasa y son sin gluten. Los sorbetos están hechos al agua, sin grasa, sin gluten y sin lactosa. El porcentaje de frutas en ellos va desde 45 hasta 65 porciento dentro del helado. "En líneas generales tenemos helados semi light pero más allá de eso, lo que queremos que pase cuando los prueben es que los disfruten. Que no coman una bocha y media y ya tengan problemas en la boca del estomágo porque tenía mucha azúcar o grasa, ni tampoco que les queme la lengua al primer sorbo por exceso de agua".
Y además de todo, también realizan helados sobre pedido, como los sabores que son a base de alcohol. "Ya elaboramos helados de whisky, tequila, mojito, cerveza, cerveza negra, vodka y vino tinto. Inclusive, uno de los últimos pedidos que hicimos fue helado de queso paraguay para un evento, y también de té verde", destaca.
Algunos de los sabores que podrás encontrar aquí son: limón siciliano, crema y cerezas, chocolate suizo, pistacchio, coco, vainilla de tahiti, ferrerro, manzana verde, mango, banana, etc. Los frutales varían acorde a la estación. "Yo no ahorro con los ingredientes, los paraguayos cada vez están siendo más exigentes con la calidad, y eso también nos exige a darles lo mejor", finaliza.
+INFO
La Granja D'Andre
Horarios: Lunes a jueves de 12 a 20 horas. Viernes de 12 a 21 horas. Sábados de 10 a 21 horas y domingos de 10 a 20 horas.
Dirección: Santísima Trinidad 290 esq. Américo Merlo
Fanpage: La Granja D'Andre
Sotto Zero
Horarios: De lunes a jueves de 10 a 22 horas. Viernes y ábado de 10 a 00 horas. Domingos de 10 a 22 horas.
Dirección: Eusebio Lillo 703 esq. Malutín. Dentro del Paseo Lillo
Fanpage: Sotto Zero

