El 2017 nos depara como país un considerable número de desafíos en diversas áreas, entre ellas la de la educación. Hablamos de todos sus niveles. Un país que pretenda seguir creciendo debe poner énfasis en probablemente el aspecto más importante de todos: la educación de su pueblo.

Al inicio de este año es importante poner en contexto lo necesario que es que desde el Estado y del sector privado se considere como un aspecto fundamental fortalecer el sistema educativo. Son demasiadas las aristas las que deben seguir mejorando en todos los niveles, desde la propia formación de quienes son los encargados de impartir clases, hasta la infraestructura.

Las instituciones encargadas de velar esta área, comenzando por el Ministerio de Educación y Cultura, deben poner todo su esfuerzo para que este año no se generen conflictos que imposibiliten el desarrollo normal de las clases. De hecho, antes de que inicie el año ya se han generado problemas por un tema presupuestario. Este aspecto tiene que ser solucionado antes de que inicien las clases para dar tranquilidad tanto a los educadores así como a los propios estudiantes cuyo único objetivo tendría que ser enfocarse exclusivamente en el estudio.

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El 2016 fue un año en el que los estudiantes secundarios y universitarios dieron muestra de la fortaleza que tienen. Ya no están dispuestos a seguir soportando el mismo esquema que les priva de una mejor educación. Dieron la señal de alerta y ahora la responsabilidad está en manos de las autoridades dar solución a la serie de problemas que se acarrea desde hace décadas por una mala administración estatal.

Es cierto que las movilizaciones estudiantiles también dieron muestra de que hay conciencia, pero no puede dejarse de lado el análisis de que antes que reclamar mejores condiciones, los estudiantes deberían estar enfocados en ampliar sus conocimientos. Es decir, tienen que estar en aulas, con un sistema que les permita un verdadero aprendizaje y con las condiciones de infraestructuras adecuadas para ello.

Un tema que será de mucho reclamo y debate en la educación inicial y secundaria será el de la infraestructura. Numerosas instituciones públicas, subvencionadas e incluso privadas deben mejorar las condiciones edilicias para que los alumnos estén en espacios realmente adecuados para el aprendizaje. Desde el Estado se ha invertido para mejorar la situación relacionada a este problema, pero aún es insuficiente ante tanta necesidad. En la medida en que continúe una política de transparencia y de mejor inversión del dinero público, esto será posible.

Este 2017 trae un enorme desafío no solo para la educación inicial y la secundaria, sino también para la universitaria, especialmente para la Universidad Nacional de Asunción (UNA), la más grande e importante del país. Lo que suceda en esta institución pública indudablemente repercute en las otras del sector privado, por lo que es urgente que se solucionen los conflictos generados por una mala administración y un largo esquema de manejo no acorde a los nuevos tiempos. La UNA está sostenida con un sistema arcaico ya perimido que necesita de urgentes cambios. Por el nivel de conciencia estudiantil universitaria, de no darse un nuevo panorama en el manejo de la universidad este año, de vuelta las facultades tendrán graves conflictos que derivan en problemas para el desarrollo normal de las clases. Y enhorabuena esa conciencia estudiantil. Esta discusión sobre el futuro de la UNA ya ha sobrepasado la posibilidad de una solución interna, por lo que es necesario pensar en un gran debate para que se encuentre una salida.

Otro aspecto sumamente importante es la capacitación docente. Desde el Estado se han establecido programas que permiten a los docentes actualizarse de manera permanente. En este preciso mes se deben desarrollar cursos de actualización, en el marco de un millonario proyecto que pretende que los maestros, de manera gratuita, reciban capacitaciones antes de iniciar las clases. A esto debe sumarse las iniciativas de becas internacionales que permiten a los docentes lograr especializaciones y masterados en universidades del primer mundo.

La educación debe ser una de las prioridades del Estado y sobre este tema no puede darse discusiones políticas. Más allá de las diferencias que puedan existir sobre cuestiones relacionadas a la política partidaria y sectorial, debe primar el consenso cuando se trate de los temas que tengan que ver con la educación. Esperemos que este 2017 sea un año bueno en ese campo. Los que serán beneficiados serán nuestros hijos y el futuro del país.

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