El Poder Ejecutivo vetó en forma total el Presupuesto General de Gastos de la Nación (PGN) 2017, como ya prácticamente lo anunciaban las principales autoridades del Gobierno al sostener que es la única forma de tratar de revertir la desacertada decisión adoptada por una coyuntural mayoría en el Senado, dejando en peligro la economía nacional.

Desde el inicio de esta historia del presupuesto para el año próximo primaron las disputas y peleas políticas, antes que argumentaciones técnicas. Esto llegó al punto que se intentó confundir a la gente con discursos mediáticos durante todo este tiempo, tratando de hacer volcar a la opinión pública sobre un supuesto mal manejo del Ejecutivo en la elaboración del proyecto de presupuesto. En el Senado se adoptaron decisiones políticas y no técnicas, y solo debe mencionarse el hecho de poner algo inaudito en la economía, como el tope para el Banco Central del Paraguay (BCP) y la aniquilación de un gran porcentaje para los bonos, aspectos fundamentales si se quiere que el país siga creciendo.

La decisión del Poder Ejecutivo, definitivamente, no fue fácil, por la presión política y el apremiado tiempo que se tiene, principalmente porque en el mismo Congreso el tratamiento del proyecto se dejó prácticamente para última hora, para probablemente embretar a las autoridades del Gobierno a adoptar una decisión apresurada y sin análisis. Pero esto, a decir de las autoridades, no fue así, porque el plan de gastos ratificado por el Senado fue revisado nuevamente por varios técnicos y se hizo partícipe a los ministerios, quienes son los que prepararon sus respectivos presupuestos. La determinación adoptada sobre este tema se veía venir y cabe preguntarse si ese no habrá sido el objetivo de parte del Senado: poner en aprietos al Ejecutivo.

Los parlamentarios deberán tratar de nuevo el proyecto, con lo que el Presupuesto 2017 seguirá en espera, cuando que lo normal sería que para esta altura del año ya se tenga la tranquilidad de contar con uno que permita mirar el futuro y no generar nuevamente conflictos, como de vuelta se está haciendo ahora, con el veto.

Al explicar las razones del veto, el ministro de Hacienda, Santiago Peña, dijo que tuvieron que tomar la difícil decisión de vetar totalmente el Presupuesto 2017 ante la imperiosa necesidad de proteger la imagen del país, el bienestar de la gente y la estabilidad macroeconómica actual. Esto debido a que, expresó, existe una discrecionalidad en el aumento de los salarios que va contra la Ley de Responsabilidad Fiscal y por encima del tope de crecimiento estimado.

Se detalló que se adoptó la decisión de vetar totalmente por el aumento de los componentes rígidos del gasto, sin contar con estimaciones reales de financiamiento. El aumento de estos gastos rígidos obligaría al Ejecutivo a recurrir al recorte de programas sensibles incorporados en el Presupuesto, perjudicando así enormemente a sectores vulnerables de la población. Hay que analizar si esa no era la intención de la oposición. Igualmente, la falta de previsiones presupuestarias para el cumplimiento de las obligaciones del Estado en materia de deuda pública pone en riesgo la calificación soberana del país, según un comunicado emitido por el Ministerio de Hacienda.

"El calendario del servicio de la deuda para el 2017 requiere el pago de US$ 316 millones, de los cuales solo se autorizaron US$ 144 millones. Esta situación, a su vez, tiene implicancias en el mercado, en la inversión privada e impacta negativamente en el crecimiento de nuestra economía", explica el documento firmado por el titular de Hacienda.

Los parlamentarios deberán tratar de nuevo el proyecto, con lo que el Presupuesto 2017 seguirá en espera, cuando que lo normal sería que para esta altura del año ya se tenga la tranquilidad de contar con uno que permita mirar el futuro y no generar nuevamente conflictos, como de vuelta se está haciendo ahora, con el veto. Esta historia seguirá con discursos políticos mezquinos y sin ninguna responsabilidad porque algunos solo tienen en la mente las elecciones generales del 2018 y no a la gente, que es la que verdaderamente necesita tranquilidad política, económica y financiera. Ojalá este fin de año prime la racionalidad, para iniciar un buen 2017.

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