Libertad, amo y señor del torneo Apertura. El Gumarelo comenzó tambaleando, lleno de dudas, pero con la llegada del milagroso Roberto "Tiburón" Torres, el equipo encontró estabilidad, tomó la punta a cinco fechas del final y no hubo equipo que lo pare hasta la conquista de la decimonovena conquista en el fútbol paraguayo.

El cuadro albinegro peleó cabeza a cabeza con Olimpia, pero el franjeado no pudo sostener el ritmo perfecto del Guma, que con un empate en la última fecha ante Guaraní se coronó como el mejor. No fue el mejor de inicio a fin, pero sí se portó en los momentos candentes y tuvo más jerarquía para aguantar la presión en las últimas jornadas.

El equipo tuvo mucha solidez en el medio con Aquino y Molinas, que era indiscutible en ese momentos; encontró frescura y desequilibrio con Jesús Medina, quien comenzaba a brillar en Primera y todos los goles quedaron a cargo de Santiago Salcedo, temible en el área rival.

RELAJO

Pero la alegría no duró mucho con "Tiburón" y apenas en siete fechas del siguiente torneo ya tuvo que irse. La irregularidad volvió, la solidez se perdió y hubo una especie de relajo por ser el vigente monarca.

Con Eduardo Villalba, Libertad tardó en reacomodarse. Desperdició casi una rueda buscando un equipo nuevo y recién sobre el final recuperó la ambición, pero ya fue tarde.

Con Villalba, además, se asentaron Iván Ramírez, el mejor jugador gumarelo del Clausura, y Danilo Santacruz. También apareció el chico Néstor Giménez como lateral izquierdo indiscutible.

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