IRENEO ACOSTA

Y llegó el momento de saborear un triunfo con gusto amargo. La goleada de Olimpia sobre General Díaz, más la consagración aurinegra, no se festejaron en Para Uno. El éxito no hizo más que confirmar un gran año con puntajes (87) para el Decano, pero, paradójicamente, sin haber logrado el primer puesto en ninguno de los torneos del presente año, aunque estará en la Copa Libertadores del año venidero, que es además, un premio consuelo.

Cuando las cosas no salieron en algunos partidos, cuando se quiso corregir ya fue tarde. Fernando Jubero dejó al plantel y se marchó. Con Mauro Caballero perdieron algunos puntos que hoy le pasaron la factura.

El jugador y el hincha común del franjeado sufrieron hasta el final. Conste que en la última fecha, el festejo del Legendario será frente a ellos. Ayer, ese sufrimiento no los abandonó.

Tras un primer tiempo, donde los nervios se apoderaron del plantel, en la complementaria, buscaron el triunfo que recién llegó cerca de los 20 minutos y con un penal sancionado por Díaz de Vivar ante la falta de Acuña. El "Chano" Candia definió bien. Después, el inacabable Roque Santa Cruz convirtió el segundo y la desazón se apoderó de los visitantes.

Ya no hubo reacción, ni con los cambios realizados por el profe García. Hasta que Biancucchi coronó el éxito olimpista con un soberbio gol. Pero en los tramos finales, Díaz de Vivar pitó un penal que al final no fue. Barreto se fue lesionado y Julián ocupó su puesto para llevarse los aplausos de la noche. En síntesis, Olimpia saboreó una victoria amarga, para volver a ser segundo. El General mantiene su chance de seguir entre los profesionales y lo volverá a jugar en todos los niveles.

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