MARTÍN VILLAGRA
Guaraní sostuvo una gran regularidad y por sobre todas las cosas efectividad para cosechar buena cantidad de puntos a lo largo del torneo Clausura en coincidencia con la llegada del entrenador argentino Daniel Garnero.
El grito de campeón descansa en buenas manos. Gracias a los doce goles del estelar volante ofensivo Néstor Camacho. El hombre de la zurda prodigiosa. El desequilibrante hasta decir basta. Caracterizado por su gran poderío de llegada y definición.
"Es un nuevo título para mí. Pero este es especial, porque lo logré en un club fabuloso. De ahora en más formo parte de la historia grande de Guaraní", dijo emocionado Camacho.
La solvencia de todo el equipo campeón comenzó desde el arco mismo. Alfredo Aguilar fue un baluarte. Respondió casi siempre con grandes atajadas. Su labor solo conoció de algunas fallas, propias del ingrato puesto.
Luis Cabral fue un monumento. El gladiador de la zaga central. El más rápido. El hombre de los cruces oportunos. El que empujó siempre. El que contagió a sus compañeros en los momentos complicados. Temperamento puro. El que nunca se ausentó, muy regular con altas calificaciones.
LOS ACOSTA
Es el segundo título de campeón en la era de los hermanos Acosta. Federico Acosta fue el presidente en el 2010 cuando el aurinegro se consagró con el DT Félix Darío León. Hoy es presidente Juan Alberto Acosta, quien con la consagración de ayer, iguala en este menester la producción de su hermano.