La clase política, especialmente la que está en situación de poder, tiene la responsabilidad de velar por los intereses de la gente, no por los grupales o los particulares. Esa debe ser la máxima de todo aquel que abrace la política. Y este es un reclamo de la gente. Es entendible que cada quien sostenga una postura política e incluso electoral, pero ella no debe dañar a los que un político dice representar. En Paraguay se ha vuelto costumbre lanzar hermosos discursos políticos durante campañas electorales, esas que parecen permanentes, pero ni bien terminan las elecciones se da la espalda a esa misma gente a la que se pidió votos.

Desde todos los ámbitos se debe mirar a la gente, estar cerca de la gente, y para ello es preciso mantener una responsabilidad política permanente, carente en varios sectores políticos.

Las críticas basadas en posturas ideológicas o de pensamiento político siempre deben ser consideradas, pero la ciudadanía debe interpretar cuáles son las que son sinceras, y cuáles las que están sustentadas en evidentes intentos de desprestigio de lo que el otro hace simplemente por una cuestión electoral.

Independientemente a los enfrentamientos políticos y mediáticos, es importante que desde las instituciones públicas primero se abstengan de entrar en el juego y, segundo, sigan impulsando acciones que beneficien a la gente, que esa es su función. En el marco de lo que hablamos, de la responsabilidad política, en este desde lo que le corresponde al Ejecutivo, debe destacarse la gestión realizada por el Ministerio del Trabajo que logró, junto con las centrales sindicales, el ajuste del salario mínimo.

Para llegar a ese beneficio, consiguió entablar un diálogo sincero con la dirigencia sindical y los empresarios, acordó con estos sectores el impulso de una nueva legislación para el ajuste del salario y luego comprometió el respaldo del presidente de la República. Y más que ello, pasó el cada vez más difícil escollo del Congreso. Ayer se confirmó la promulgación de la ley que permite un ajuste automático anual del salario mínimo e inmediatamente se aplica desde este mes para beneficiar a más de 380 mil trabajadores del sector privado.

Igualmente, en el contexto del impulso de no solo otorgar mejores beneficios económicos a los trabajadores, también ayer se realizó la entrega de certificados y distinciones a los egresados del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) que este año capacitó a más de 150 mil personas en diferentes oficios, mediante 61 unidades operativas de la institución en todo el país.

Este 2016, el SNPP impartió un total de 8.124 cursos laborales, certificando a jóvenes y adultos en todo el territorio nacional. Los miles de capacitados tendrán la opción de obtener empleos dignos y crecer profesionalmente.

Precisamente en el acto de entrega de certificados organizado por el SNPP, el presidente de la República, Horacio Cartes, hizo alusión a la mala costumbre de los políticos. Al responder cuestionamientos de algunos legisladores, el jefe de Estado aseguró que no odia a la clase política, sino más bien "las malas costumbres de algunos políticos que roban las oportunidades de los jóvenes". Esta es una realidad, que se da no solo en el Parlamento, sino en los partidos políticos, incluido el que está en el Gobierno, donde también se intenta hacer prevalecer los intereses grupales o personales antes que los de la gente.

El titular del Ejecutivo también hizo referencia al análisis del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2017, que fue aprobado en el Senado con profundas modificaciones que, a decir de Hacienda, afectarán a la economía. "Ya es hora de que el presupuesto sea para los habitantes de la República del Paraguay. Este es el único país del mundo donde el presupuesto lo elabora el Congreso. El presupuesto debería ser elaborado por el Ejecutivo y el Congreso debería estar para aprobar, rechazar o sugerir. Ellos, mediante la comisión de finanzas, usan para extorsionar al Poder Judicial y otros estamentos", expresó el Presidente en abierta crítica a la manera en que fue tratado el proyecto.

El Congreso, además de aumentar considerablemente el presupuesto enviado por el Ejecutivo, ahora también cortó una gran parte de los bonos, que afectará enormemente a los proyectos planificados para el 2017. El PGN 2017 seguirá siendo discutido, pero, lamentablemente, en un entorno en donde no existe lo que tanto se reclama: responsabilidad política.

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