La fiesta estaba preparada. Roque Santa Cruz, con su familia al lado, recibió el calor del público y de todos sus compañeros. Era su último partido en el Defensores con la camiseta de la Albirroja. Era un momento histórico.

Lo que terminó pasando después también queda en la historia. Nunca Perú pudo ganarle a Paraguay en Sajonia. Nunca. Y de marcar cuatro goles ni hablemos.

Parecía que todo iba viento en popa luego de la guapeada de Santander y la definición de Riveros. Todos mirábamos de reojo el banco, donde Roque calentaba, mientras esperábamos que la Albirroja pueda utilizar esa ventaja como aliciente y superar a los peruanos. Pero nada de eso pasó. Paraguay en ningún momento fue más que Perú y la dura derrota se terminó consumando con justicia.

Roque no se merecía esto. No se merecía el grosero error de Moreira para el segundo gol del rival, no se merecía el otro error de Gómez para el tercero, no se merecía el gol en contra del "Pájaro", no se merecía que en su último partido la gente se termine retirando diez minutos antes del final. Una verdadera lástima.

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