Por Jorge Pereira
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Jorge Coronel Prosman presentó su libro "Prisioneros paraguayos en Mato Grosso (1864-1864), espías, epidemias y la triple frontera".
Este historiador cuenta que casualmente se enteró sobre la existencia de un campo de concentración de prisioneros paraguayos de aquella época en las proximidades a la ciudad de Várzea Grande, actualmente la segunda mayor ciudad de Mato Grosso, que activó desde el 15 de mayo de 1867 hasta finalizar la guerra, siendo presidente de dicho estado José Couto Magalhaes.
Si el de Talergof es considerado con la actual noción como el primer campo de concentración en el territorio de Europa, creado en 1914, en Austria, por las autoridades austrohúngaras para la población rusa, cristianos ortodoxos, población rusina, y rusófila de Galicia ucraniana, el de Várzea Grande fue el primero de América y tal vez del mundo.
–¿Cómo tuvo conocimiento de que existió un campo de concentración de prisioneros paraguayo en Mato Grosso?
–En realidad fui a Mato Grosso por cuestiones laborales y ahí empecé a hablar con la gente sobre la historia oral de los muchos paraguayos, descendientes de paraguayos. Hablamos de los prisioneros paraguayos de la Guerra Grande. Primero pensé que eso era una de las grandes fábulas que conocemos, como la de la plata yvyguy y otras, no le di mucha importancia. Después me encontré en la universidad con los profesores que mencionaban que había un origen, una compañía, entonces lo tomé más en serio. Había más que un mito creado por los paraguayos.
–¿Qué hizo entonces?
–Tuve que volver a Paraguay, pero regresé de nuevo a Mato Grosso para investigar sobre el campo de concentración. Encontré algunos elementos, luego volví y en una tercera ida, llegue a Cuiabá, del estado de Mato Grosso que está 1.500 km de Pedro Juan, al norte. No es fácil estar por ahí.
Fui a buscar en los archivos públicos información relacionada a los prisioneros y otras cosa más sobre los prisioneros. Aparecieron datos de lo que les mandaron hacer, sobre la gran epidemia de la viruela que obligan a realizar a los prisioneros paraguayos, a sepultar a los muertos por la epidemia. Ninguno de ellos se animaba a realizar la tarea, porque fueron obligados a realizarla.
–¿Llegó a conversar con algún descendiente de esos prisioneros?
–Hay una señora que dice ser descendiente de unos de los prisioneros paraguayos. En la universidad de Mato Grosso no creen eso, pero ella ya ha escrito un par de libros sobre la vida de los paraguayos y de la ciudad Várzea Grande, la segunda mayor de Mato Grosso, donde estaba el grupo más numeroso de los prisioneros paraguayos.
–¿Cuántos prisioneros estuvieron en el campo?
–Es un estudio preliminar. No se sabe cuántos exactamente estaban, porque eran familias enteras las que estaban ahí. Tampoco cuántos eran y a qué se dedicaban ni cuánto tiempo se quedaron ahí. Tampoco se conoce si se quedaron todos o algunos. Esos datos todavía no se tienen, aunque hay quien piensa que esa información se la sacó del archivo de Mato Grosso de forma adrede.
–¿Cuál sería la razón?
–Es una hipótesis. Se debe trabajar más en el concepto imperialista del Brasil, que oculta muchas cosas, no tanto como que hay documentos secretos, sino que por ejemplo de haber tenido en plena guerra un campo de concentración o campo de detención como se lo ha dado de llamar. Es difícil de creer porque la guerra era contra López, según los discursos. Y ahí no había ningún pariente de López.
Eran paraguayos, civiles, trabajadores de estancias, que no tenían nada que ver con la guerra. Son casos difíciles de asimilar, así como también todo el trabajo que se realizó con la prensa durante la guerra para estigmatizar a López como un salvaje. Hay trabajos totalmente silenciados por los brasileños.
Nosotros como paraguayos, como historiadores, debemos rescatar esas obras que están hechas por profesores brasileños, pero que se han silenciado porque hay una política de no permitir hablar de esas cosas. Son los militares los que no desean que se conozca.
–¿Una especie de complot militar?
–No sé, pero está el caso de un militar brasileño, un excombatiente de la Guerra Grande que le escribió a O'Leary diciéndole que escribió 9 libros sobre la historia sobre la guerra del Paraguay, y que solo uno pudo publicar. Los otros están en el Brasil. Este militar era contrario a la guerra, del poder imperialista. No se sabe dónde están esos libros actualmente.
–¿Cuántos años le llevó investigar este hecho?
–Me llevó dos años, pero todavía hay mucho por buscar. El trabajo es fruto de una paciente y minuciosa indagación en documentos de archivos, tanto de fuentes manuscritas del Archivo Nacional de Asunción (ANA), el Archivo Público de Mato Grosso (APMT), el Archivo de la Curia Metropolitana de Cuaiba, Edición digital (ACMC); como fuentes impresas de la Biblioteca Municipal de Várzea Grande, la Biblioteca Nacional del Paraguay, la Biblioteca Pública Estadual de Mato Grosso, el Archivo del Instituto Histórico Geográfico de Mato Grosso (IHGMT), el Núcleo de Documentación e Investigación Histórica Regional (NDIHR /UFMT- microfilmes).

