ÓSCAR GAVILÁN

Periodista

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Jessica Dahiana Martínez, capitana albirroja.

Hace 17 años nació una niña traviesa que creció entre balones, en un familia eminentemente amante del fútbol. La última hija de la pareja de Teodora Villagra y Aníbal Martínez.

Jessica Dahiana, quien se convirtió en la embajadora de la histórica ciudad de Pirayú, situada a 50 kilómetros de la capital. Martínez, quien es hermana menor de Javier Martínez, de Nacional, y Aníbal Martínez, de Rubio Ñu, dialogó en exclusiva con el diario La Nación, sobre su vivencia en el fútbol y sus sueños en el Mundial de Jordania.

–¿Cómo te sentís al visitar las ciudades tan modernas e históricas?

–La verdad que hay una gran diferencia de mi pueblo natal y de nuestra capital (Asunción), pero de una experiencia única conocer los lugar tan hermosos del universo, sobre todo para mí, parece todo un sueño, con mi corta edad, gracias al fútbol pude disfrutar, ahora espero visitar Jordania, una ciudad moderna. Con lugares históricos e inolvidables.

–¿Tenés una gran responsabilidad, primero como capitana y por ser la más experimentada?

–Sinceramente, las chicas de esta selección me tienen mucho respeto y cariño. Soy un poco la conductora de la nave, por ser la más experimentada. A pesar de mi edad, ellas me preguntan cómo es el viaje en avión, cómo es estar lejos del hogar, porque la verdad que hay muchas que viajarán por primera vez, y están con miedo y muchas dudas. En lo personal trato de ser un poco de guía para ellas, sobre todo en el exterior, para visitar los shopping y lugares históricos.

–¿Podemos confiar en esta selección que va a representarnos dignamente?

–Yo le dije a mis compañeras y es el deseo de todas, nosotras no vamos a ir de paseo para conocer el país. Vamos a ir para pelear cada partido sin mirar los pergaminos del rival. Nuestro objetivo es avanzar la primera fase y llegar a ubicarnos entre las mejores del mundo.

–¿Y qué opinas del fútbol femenino en nuestro país, falta mayor profesionalismo?

–Sinceramente no es una crítica, sino una realidad. En Paraguay solo cuatro clubes están tomando en serio el fútbol femenino. La verdad que nos falta mucho. Ojalá los directivos asuman con mayor seriedad para poder llegar algún día a ser como los demás países.

–¿En lo económico, ya ganaste algo de dinero en el fútbol?

–La verdad que no, hasta hora vengo en colectivo desde Pirayú (en la Loma Grandense), cuando no vengo con mis hermanos (Javier o Aníbal). Además camino lejos cuando practicamos en Ñu Guasu. Mi sueño es ser como la futbolista brasileña Marta, ganar bien para comprarme para mi auto y construir una hermosa casa a mis padres.

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