San Pablo, Brasil. AFP.

Los encuentros entre Brasil y Colombia hace tiempo que no son un partido más. Ambos se han convertido en enemigos íntimos y en el duelo de hoy volverá a haber mucho en juego: tres puntos capitales en el apretadísimo premundial sudamericano y un resurgir que nadie quiere romper.

El de la pentacampeona del mundo, hundida desde hace dos años en la fase más oscura de su historia, llegó hace poco más de dos semanas. Con el éxtasis del oro olímpico en el Maracaná, la Seleçao se reencontró con la ilusión perdida y, por el camino, con una afición que se había divorciado de su equipo a golpe de decepciones.

Luego vendría la victoria ante Ecuador el jueves (3-0) en el estreno de Tite, una nueva señal de que, quizás, ya haya pasado lo peor.

Pero la selección mayor cafetera está fortalecida después de sus tres victorias consecutivas en el premundial –incluido el importante triunfo frente a Ecuador– Colombia llega a Brasil en plena luna de miel.

El triunfo ante la débil Venezuela (2-0) fue también el de la reivindicación de James Rodríguez, que parece encontrar en su país la alegría que le huye en Madrid. Suyo fue el primer gol y la mejor cara del equipo, un trabajo que no quedó diluido por el penal fallado, y colmó las expectativas de Pekerman.

"Todas las líneas estuvieron impecables, en cuanto a solidez, elaboración de juego, el tener continuidad y profundidad", valoró el técnico argentino José Pekerman.

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