El cometa actualmente se aleja del Sol y seguirá haciéndolo en su órbita elíptica hasta unos 850 millones de kilómetros de distancia. Antes de posarse en el cometa, Rosetta seguirá tomando imágenes de alta resolución en tiempo real y hará mediciones científicas.

Los científicos en la Tierra tendrán la oportunidad de recabar más datos que sólo un encuentro cercano puede brindar. Una vez en contacto con la superficie del cometa, cesarán las comunicaciones y las operaciones de Rosetta.

El encuentro con el cometa pondrá fin a una aventura sin precedentes en la historia de la conquista espacial, que aportó datos capaces de mejorar nuestros conocimientos sobre la aparición de la vida sobre la Tierra.

Proyectada hace más de 20 años, la misión buscaba comprender mejor el Sistema Solar desde su nacimiento, ya que se considera que los cometas son vestigios de su materia primitiva.

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