Santiago, Chile. AFP.

El debate sobre la reforma de las pensiones, una herencia de la dictadura de Augusto Pinochet, se intensifica en Chile ante el drama de la pérdida de ingresos que supone jubilarse en una de las economías más liberales del continente.

El debate no se centra tanto en un cambio de modelo, lo que podría desestabilizar el sistema financiero del país, basado en los fondos que mueven las pensiones –unos 171.000 millones de dólares– sino en la mejora del existente. Este es un sistema de capitalización individual que otros países, entre ellos Perú y Argentina, adoptaron para reducir el papel del Estado.

El sistema actual, que ya se aplica a una generación de chilenos que no cotizaron en el público, desmantelado progresivamente a partir de 1980, está dejando una generación de jubilados pobres, en particular las mujeres, que cotizan menos años y suelen interrumpir la continuidad laboral cuando tienen hijos.

La jubilación media asciende a unos 210.000 pesos (poco más de 300 dólares), por debajo del salario mínimo. Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la tasa de reemplazo promedio es del 48,2% del ingreso de los últimos diez años para los hombres y del 37,9% para las mujeres, es decir, 17,9 y 27,7 puntos respectivamente por debajo de la media de los países de la organización.

El ejecutivo de Michelle Bachelet, que ya en su primer gobierno (2006-2010) introdujo un pilar solidario a cargo del Estado para los cotizantes con escasos recursos, solicitó un informe sobre una reforma al inicio de su segundo mandato, en marzo del 2014.

Por el momento, ha pospuesto cualquier decisión a la espera de las conclusiones de un comité de ministros encargado de evaluar los cambios que se pueden introducir al sistema previsional vigente.

En su campaña electoral, la presidenta socialista se comprometió a crear una Administradora de Fondos Públicos (AFP) estatal, cuyo proyecto de ley ya se encuentra en el Congreso. Este sería otro de los hitos de su mandato tras la aprobación de la ley de gratuidad en la educación superior, cuya aplicación se está viendo obstaculizada por la falta de fondos.

Reforma: Un millón de personas abren debate

Tras una manifestación que reunió en el país a cerca de un millón de personas hace dos semanas, la reforma de las pensiones se introdujo en el debate político como una prioridad. "El sistema no resiste mucho más. Si no se modifica y se transforma, es probable que el movimiento ciudadano se radicalice", alerta el sociólogo Alberto Mayol.

El ex presidente Sebastián Piñera (2010-2014), favorito en las encuestas para suceder a Bachelet en el 2018, entró el jueves en el debate proponiendo algunas reformas: reforzar el pilar solidario por el Estado, que los empresarios y empleadores coticen –hasta ahora solo lo hacen los empleados, etc.

Pese a las limitaciones del sistema, pocos son partidarios de volver al sistema distributivo, en el que el Estado es el gestor y pagador de las pensiones, como ocurre en particular en países europeos.