La abogada Laura Casuso, defensora de Jarvis Chimenes Pavâo, aseguró que en la Agrupación Especializada la vida de su defendido corría grave peligro. Es más, comentó que desde la noche en que se dio su traslado no bebió ni un vaso de agua ni ingirió alimentos por temor a ser envenenado.
Sin embargo ayer en horas de la tarde el portal hoy.com.py publicó imágenes en las que se refleja uno de los motivos por el que Pavão se negaba rotundamente a ser trasladado. El preso vivía como un rey.
Mientras que sus compañeros reos muchas veces estaban desprovistos hasta de un colchón para dormir, Pavão gozaba de exclusivos beneficios, una cama con sommier, un televisor de plasma, una lujosa cocina, estantes para libros, acondicionador de aire split, computadoras e incluso un moderno baño y hasta equipo de gimnasia, además de la "privada". El recluso llevaba una vida muy distinta a la de los internos comunes, que diariamente pelean por un plato de comida o un pasillo donde pasar la noche.
Por otra parte, Chimenes solicitó ayer un amparo para regresar a Tacumbú y así continuar disfrutando de su lujosa vida, pero el juez José Agustín Delmás denegó el pedido.