A Cerro le pasa de todo. Juega mal, posee la peor defensa del torneo, tiene mala suerte y le remontan un partido increíble, que se vino luego de una expulsión exagerada de José Méndez al charrúa Álvaro Pereira.

El azulgrana volvió a mostrar actitud, pero sigue sin identidad y con nulas ideas para ser un equipo que asuma el protagonismo en el trámite. Ayer se encontró con un limitado, pero decidido General Díaz, que tiene un libreto y solo la rompe si sucede algún cambio brusco, como pasó tras la expulsión de Pereira.

Lo poco bueno que hizo Cerro del medio para arriba fue borrado por la horrorosa defensa, que nuevamente tuvo de cómplice a Antony, quien no puede redondear un partido sin errores. Alonso y Cañete mostraron fisuras y descoordinaciones ante Libertad, pero lo de ayer ya fue el colmo. Las pelotas aéreas, tanto frontales como paradas, eran puñales casi letales para el equipo de Florentín.

Con dos pelotazos que parecían sin sentido, el Águila comenzó haciendo sufrir al azulgrana, que por mayor jerarquía llegó al primero, gracias a Pereira. Muy rápido, General empató por intermedio del hombre de la noche, Alberto Espínola, quien aprovechó la siesta cerrista en el área.

En la complementaria, el azulgrana se puso en ventaja con un tanto de Beltrán. Todo parecía controlado, pero todo se complicó. Pereira vio la roja, el equipo quedó con diez, General Díaz hizo las variantes indicadas y se vino la remontada.

Nuevamente Espínola, ante otra siestita de la defensa azulgrana, puso el empate y luego Walter Cabrera, nuevamente en el área chica cerrista liquidó el pleito con el 3-2.

Sin defensa, sin ideas, con Riveros como estandarte, Cerro revivió al necesitado General Díaz y sigue en el fondo de la tabla con apenas dos puntos recogidos y diez perdidos.

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