"Este es un museo que trabaja", cuenta el coronel Néstor Zalazar, encargado de la Imprenta Militar que recuperó varios equipos que estuvieron hasta 20 años sin uso. Así consiguió retomar su tarea con la reparación de sus máquinas a nuevas.
Lo dice porque las máquinas son verdaderas reliquias del arte gráfico y asombra verlas en movimiento después de toda una existencia centenaria.
La imprenta, fundada en 1915, imprime los documentos militares y al inaugurar la puesta en funcionamiento, el presidente Horacio Cartes se comprometió a buscar que los ministerios impriman su papelería en este lugar.
Allí, por ejemplo, se edita la Revista Militar, que tiene los mismos años que la imprenta y es quizá la publicación periódica más antigua del país.
"También se imprimieron muchos libros de los oficiales después de la Guerra del Chaco y otros temas de análisis militar y de la historia nacional", relata Zalazar. A pesar de ello, en los últimos tiempos de la imprenta, el principal encargo fue la papelería militar.
"Estuvimos con una sola máquina desde el 2014 y ahora recuperamos todas, tenemos 3 offset y 3 Minervas", comentó explicando que ahora "estamos en condiciones de imprimir en alta calidad, así que queremos ir potenciando las prestaciones y ofrecernos para hacer trabajos para otras instituciones también".
El militar expuso que la esperanza que tienen es que a través de los nuevos trabajos se puedan generar recursos que permitan adquirir máquinas de última generación para poder avanzar en las prestaciones de servicios.
CAPACIDAD OPERATIVA
Un rico acervo de publicaciones surgió de esta institución que recupera su capacidad operativa, esperando que puedan surgir del trabajo de sus esforzados operarios nuevas obras para la ilustración de las fuerzas militares y de la ciudadanía en general, ya que textos que hacen a la defensa, a la historia y por que no a las artes y otras ciencias, pueden ver la luz a partir de una utilización más exhaustiva y de una política de publicaciones que se puede alentar.