Conmoción, intranquilidad, nerviosismo o preocupación. Si estas sensaciones se manifiestan de manera frecuente en algunas situaciones de tu vida, podrías estar sufriendo ansiedad. ¿Qué hacer cuando este estado aparece?

Por: Micaela Cattáneo

Amelia frunce el ceño, siente agitación en el cuerpo, las manos le sudan y tiene náuseas constantemente. Ella está de exámenes toda esta semana, debe presentar un proyecto importante en la oficina y en unos días más sale su vuelo a Madrid, adonde irá a estudiar por un año. Toda esta carga la tiene angustiada porque siente que no podrá cumplir al ciento por ciento con ellas; no cree aprobar todas las materias, porque las actividades del trabajo no le han permitido estudiar con tiempo, y si no las pasa, deberá postergar su viaje. Aunque no es la primera vez que se siente así.

La psicóloga Graciela Fadlala explica que la ansiedad "es un estado de 'alerta' del psiquismo que provoca una gran variedad de efectos en el comportamiento y en el organismo". Generalmente, este estado de alerta se da ante situaciones desconocidas, en donde la persona se anticipa a desgracias futuras, tomándolas como una amenaza para su bienestar.

Es importante entender la diferencia que el concepto de ansiedad puede abarcar; en primer lugar, este término hace referencia a aquellas emociones que habitualmente expresan las personas ante determinados escenarios cotidianos, permitiéndoles de esta forma estar atentos a las exigencias diarias. Pero cuando este estado se vuelve intenso, constante e impide la capacidad adaptativa del que lo está sufriendo, se convierte en patología (o enfermedad), en donde la salud física, emocional y conductual se ve afectada.

Numerosos expertos del área consideran que la ansiedad es la epidemia silenciosa del siglo XXI, ya que afecta o afectará a una de cada cuatro personas de la población mundial. "Todos pasamos por situaciones de ansiedad en diferentes momentos de la vida, sobre todo en los períodos de cambio, como por ejemplo: terminar una etapa, empezar algo nuevo -casarse o cambiar de trabajo-, pero las reacciones siempre son muy diferentes", enfatiza la especialista.

Hay que tener en cuenta que esta patología engloba a diversos trastornos que, por supuesto, tienen en común la alteración por alguna situación. La primera que encabeza la lista es la ansiedad generalizada, preocupación incontrolable que no está relacionada con algo específico; la segunda es la fobia social, en donde la persona sufre miedo ante escenarios públicos, y la tercera es la agorafobia, ansiedad de estar en lugares donde resultaría imposible escapar si una persona sufre de pánico.

En un cuarto aspecto se encuentra la claustrofobia, el miedo a los espacios cerrados o muy reducidos como los ascensores, por ejemplo. Además del trastorno de pánico, que es un miedo intenso ante situaciones concretas, adaptando esta definición a la de las fobias pero con objetos específicos, siendo el ataque de pánico, en muchas ocasiones, una consecuencia de ella.

No tan frecuentes, pero no por eso menos importantes, son las alteraciones como la hipocondría o preocupación extrema de sufrir una enfermedad; el trastorno obsesivo compulsivo, que como ya lo anticipa su nombre es un estado que implica impulsos o pensamientos no deseados u obsesiones, y el trastorno de estrés postraumático, ocasionado por un evento traumático muy trascendente. "Es el caso de las personas que pasan por situaciones de pérdida como la muerte de un ser querido, un divorcio, la pérdida de un trabajo, accidentes graves, vivencias de desastres naturales o situaciones de guerra", enumera Fadlala.

Asegura que las causas son siempre psíquicas y que las reacciones varían, justamente, según la estructura psíquica construida desde la familia. "Cuando los niños crecen excesivamente sobreprotegidos, no tienen las herramientas emocionales necesarias para defenderse en los diferentes aspectos de la vida", comenta Graciela.

¿Cómo identificarla?

Los síntomas físicos más comunes de la ansiedad son sudoración, sequedad en la boca, mareo, tensión muscular, palpitaciones o taquicardias y hasta náuseas, vómitos o estreñimiento. Y entre las manifestaciones internas, psicológicas o conductuales se encuentran las sensaciones de agobio, de pérdida de control, el desgano, la dificultad de concentración y la irritabilidad o inquietud.

Muchos de estos síntomas de la ansiedad aumentan debido al consumo de ciertos alimentos que la estimulan, como es el caso de las grasas (embutidos, productos de pastelerías, etc.) que activan los niveles de colesterol, ocasionando un esfuerzo mayor en el sistema cardiovascular.

Otro estimulante directo es el café o los productos que contienen cafeína (bebidas de cola o energizantes), causando efectos en el sistema nervioso y activando en mayor grado al organismo. Lo mismo sucede con el alcohol, el cual altera el sistema nervioso actuando de forma negativa al estado de ánimo; además del exceso de sal, azúcar y productos artificiales.

¿Qué hacer?

"Siempre es bueno y aconsejable consultar primero con un psicólogo", recomienda la profesional, ya que la persona tendrá un ámbito en donde cuestionarse y adquirir las herramientas para tratar el problema.

Sin embargo, sugiere no desprenderse de las actividades sanas como una dieta equilibrada, ejercicio físico y demostraciones de cariño con la familia, los amigos y la pareja.

Aunque son varias las opciones que aconsejan los profesionales de diván, entre ellas también podemos citar la práctica de yoga, como un momento de relajación durante el día; la regulación de las horas de sueño, para evitar tensiones en la rutina (esto sería dormir ocho horas diarias); las actividades manuales para estar en contacto con elementos sencillos que aporten quietud al ajetreo cotidiano (arteterapia, para dar un ejemplo); los vínculos sociales a través de reuniones, cenas o encuentros para incentivar el ánimo, y por supuesto, la dedicación diaria a los pasatiempos que más nos gustan (leer un libro, escuchar música, etc.).

"En fin, engancharse a todo tipo de relaciones y actividades que produzcan placer, porque estos mejoran la vida", sintetiza la especialista.

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