Kimberly D. Elsbach, Brooke Brown-Saracino y Francis J. Flynn

Los proyectos creativos que requieren colaboración suelen fallar por una razón sorprendente. Nuestros estudios sobre grupos que trabajan en proyectos de diseño, redacción, investigación y desarrollo, muestran que raras veces sufren de la carencia de buenas ideas. Es mucho más común que el problema surja al incorporar las diversas ideas en el producto final.

En particular, encontramos que los miembros del equipo que se identifican a sí mismos como "artistas" de su ramo –es decir, productores de contenido creativo que lleva su firma y triunfa en términos más allá de los puramente comerciales– tienen una mayor tendencia a rechazar las ideas creativas de los demás. Podrían ser muy buenos en la creación de ideas, pero son pésimos para tomarlas.

Dicho esto, nuestra investigación ha identificado tácticas que los propios artistas pueden usar para ampliar su apertura a las ideas ofrecidas por los colaboradores: Aquí están:

-Piense en las aportaciones de los otros como una "inspiración general" para profundizar el pensamiento, en lugar de como desafíos específicos a su visión. Implementar esta táctica puede ser tan simple como hacer muchas preguntas sobre los temas generales y las razones que respaldan las sugerencias.

-Mantener un comportamiento no emocional. Reaccionar menos en el momento a las percibidas amenazas contra la identidad ayuda a mantener un tono general menos hostil a la colaboración durante una junta. Por ejemplo, una científica de investigación y desarrollo llamada Kelly nos dijo que logró enseñarse a sí misma a escuchar y a no mostrar sus emociones, incluso cuando su instinto le decía que quien propuso la idea estaba divagando.

Ella recuerda el caso en el que un miembro de su equipo le pasó una idea escrita en una nota durante la presentación de un producto. La reacción emocional de Kelly ante la nota fue "Por supuesto que no. ¡Esto es una locura!". Sin embargo, ya que no podía responder inmediatamente, se quedó meditándola.

Antes de que terminara la reunión, Kelly había doblado el papel y respondido con un simple "Sí". Para ella esta fue una importante lección y la sorprendió tanto que ahora deliberadamente la aplica a todas sus colaboraciones.

-Retrase la respuesta a las ideas recibidas. Los artistas pueden retrasar la toma de decisiones acerca de las ideas ofrecidas durante las sesiones creativas y esperar un tiempo después, antes de considerarlas plenamente.

El retraso, por supuesto, le brinda el tiempo de pensar creativamente acerca del problema que el autor de la idea estaba tratando de resolver. Además, el resolver que no tomará una decisión inmediata en el salón también ayuda a reducir las reacciones emocionales ante aportaciones que de otro modo podrían sentirse como un asalto a su estilo o identidad creativa.

-Asuma una mentalidad de aprendizaje. Finalmente, los artistas pueden convertirse en mejores tomadores de ideas, si cambian su perspectiva respecto a las colaboraciones, para verlas como oportunidades de aprender, en lugar de como esfuerzos enfocados a hacer las cosas bien en proyectos específicos.

Encontramos muchos artistas que han adoptado esta técnica para ayudarse a sí mismos a ser más abiertos a las ideas que se plantean al inicio de un proyecto.

En suma, las artistas colaboradores pueden ayudarse a ser mejores al tomar ideas, empleando tácticas de mentalidad y toma de decisiones, que reducen sus propios motivos para mantener sus identidades artísticas.

(Kimberly D. Elsbach es decana asociada y profesora de comportamiento organizacional en la Graduate School of Management de la University of California, Davis. Brooke Brown-Saracino recibió un MBA de la University of California, Davis. Francis J. Flynn es profesor de comportamiento organizacional en la Graduate School of Business de Stanford University).

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