El fiscal Eduardo Cazenave, quien asumió la investigación del asesinato de la joven Jessica Lovatto, afirmó ayer que sostiene la hipótesis de un móvil pasional por la saña con que se cometió el homicidio.
Indicó que revisará todos los datos recogidos después del crimen, producido el 8 de mayo. El agente reemplazó a su colega Erico Ávalos, quien fue apartado del caso el viernes tras una protesta hecha por los ciudadanos de esa ciudad. "La viralización afectó de manera terrible la investigación. Las personas mencionadas tuvieron algo que ver, en el sentido de que algunas informaciones importantes tienen para aportar", afirmó Cazenave. Una de ellas incluso estuvo presa durante 10 días por un presunto error de los investigadores. El fiscal sostiene que la persona que mató a Lovatto la conocía. Detalló que varias personas se ofrecieron a llevarla a su casa ese sábado de madrugada, pero que ella rechazó todas las propuestas. "No quería que alguien la lleve. Hace suponer que alguien la estaba esperando", indicó.
Cazenave contó que tras encontrarse el cuerpo no se le extrajo sangre para un análisis. "Eso fue un error", dijo, que pudo haber determinado si la mujer consumió algún tipo de droga y aseguró que sostiene que el móvil del crimen fue pasional por la saña con la que se actuó, algo que el fiscal Ávalos sostuvo al inicio de la investigación.
CON SAÑA
"Le jugaron muy mal. Le rompieron los órganos con un palo de madera. Eso demuestra la saña, que apunta a una cuestión pasional", manifestó Cazenave.
Señaló que la última llamada que realizó Jéssica fue a las 3:00 de la mañana, cuando habló con su madre. Sin embargo, lo que le interesa a la Fiscalía es ver su última conexión en Whatsapp y el destinatario de sus mensajes.
Jéssica Lovato falleció a causa de "asfixia por estrangulamiento y fractura cervical", según el médico forense Fernando Moreira. La joven presentaba además signos de haber sido abusada sexualmente.