Keith Bradsher

HONG KONG.

China sacudió a los mercados de todo el mundo el año pasado cuando empezaron a salir del país enormes cantidades de dinero. Calculado en casi un billón de dólares, el flujo de dinero reflejó el creciente escepticismo de que China pueda arreglar sus profundos problemas y recuperar su lugar como motor del crecimiento mundial.

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Subsisten dudas sobre la capacidad de Pekín de impulsar su lento crecimiento y reparar su desgastado sistema financiero. Pero datos recientes apuntan a que China ha cortado, al menos por ahora, el flujo de dinero que había estado saliendo del país.

El jueves 7 de abril funcionarios chinos anunciaron que las reservas de divisas extranjeras del país habían aumentado en marzo, por primera vez en cinco meses. Esas reservas –de 3,21 billones de dólares en euros, libras, dólares y otras divisas que ha acumulado China a lo largo de años de manejar el valor de su moneda– se aproximan más o menos al volumen de dinero que entra y sale del país.

El crecimiento indica un cambio en la tendencia que prevalecía hace unos meses, cuando la preocupación por el crecimiento de China y las apuestas de los inversionistas de que su moneda se iba a debilitar suscitaron una salida de divisas, que contribuyó a liquidaciones en los mercados de todo el mundo.

El cambio ahora se debe a la debilidad del dólar, pero también a los dinámicos esfuerzos de China por evitar que la gente saque dinero del país. La estabilidad de las reservas e incluso un ligero aumento en el valor de la divisa china, el yuan, ante el dólar también indican un cambio de estrategia, ya que las autoridades chinas han hablado con más energía de apuntalar la divisa del país y tomado medidas para impulsar el crecimiento económico.

Lo que no está claro todavía es si China nuevamente va a sacar dinero hacia el resto del mundo en caso de que los mercados financieros globales se deterioren una vez más o si se intensifica el escepticismo por la economía china.

Las inquietudes de que el yuan perdiera aun más terreno ante el dólar se apaciguaron en marzo, cuando el mismo dólar se debilitó prácticamente ante todas las demás divisas, obviamente también ante el yuan.

Conforme se evaporaron las expectativas de una declinación de corto plazo del yuan, los inversionistas chinos dejaron de sacar dinero del país. El Banco Popular de China, la institución central del país, anunció el jueves que las reservas del país habían aumentado 10.300 millones de dólares durante marzo.

Las reservas bajaron 28.600 millones de dólares en febrero, 99.500 millones en enero y 107.900 millones en diciembre, flujo que fue alimentado por la devaluación gradual del yuan desde mediados de diciembre hasta principios de enero. Los inversionistas estuvieron sacando su dinero de China por temor de que, si no lo hacían así, tendrían menor poder adquisitivo en dólares.

"El flujo de capitales está muy relacionado con las expectativas de depreciación del yuan", explicó Shen Jianguang, economista de Mizuho Securities.

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