Aunque suene irónico, Cerro aburrió en un partido que terminó goleando 4-0. El Ciclón fue muy superior a un River Plate prácticamente amateur, pero aún así sigue sin convencer. Ante un rival que casi no asomó en ofensiva, la defensa azulgrana se comportó horrorosamente, complicándose sola en más de una ocasión, con complicidad del inseguro e irreconocible Antony Silva.
Cerro paró una defensa alternativa con Velázquez y Cáceres, quienes fueron los más peligrosos para el propio Cerro. Ambos perdieron confianza y les está costando la inactividad. Marcelo Estigarribia fungió de lateral zurdo y fue uno de los más destacados. Se proyectó constantemente, estuvo sólido para defender, las veces que River insinuó y asistió de manera precisa en un par de ocasiones.
Farías paró un medio muy lírico, pero solo porque el rival fue el Kelito, que no ganó casi ni un rebote y las pocas veces que tuvo la pelota, no supo qué hacer con ella. Y aún así, a Cerro le costó en el primer tiempo. Oviedo no es de los mejores para comenzar jugando y "Rojitas" se sentía medio perdido en un territorio desconocido para él (como doble seis). Fabbro y Díaz jugaron por los costados, el primero apareció cuando quiso y luego se puso a caminar, mientras que el "Chico" estuvo en esos días que cree que puede ganar solo un partido.
A los 13 minutos llegó el primer tanto, gracias a un derechazo de Ortigoza, quien se acordó que era goleador. El Ciclón tuvo para aumentar a dos, a tres antes de finalizar la etapa, pero se contagió con el ritmo cansino casi de práctica que impuso River.
El Kelito asustó al azulgrana en dos ocasiones, ambas gracias a los regalos de la defensa y de Silva.
El trámite de la complementaria no fue muy diferente: Cerro dominador, pero esta vez más efectivo, ante un rival desmoralizado y que físicamente caía a pedazos.
Nuevamente Ortigoza, después Beltrán y luego Fabbro autografiaron una goleada con sabor a poco, que sigue dejando en deuda al equipo de Farías.