Río de Janeiro cerró dos días de despampanantes desfiles de carnaval, la fiesta callejera más famosa del mundo. Con sobredosis de samba, erotismo y fantasía el carnaval ha noqueado al temor del virus del Zika.

Los cuerpos esculpidos y sudados en lujosos taparrabos se mecieron rítmica, sensualmente; la batería despegó del asiento hasta al más patadura, los ojos no bastaron para tanto destello, la cerveza no logró calmar la sed en medio del calor intenso: En dos noches, miles de cariocas y muchos turistas vivieron en un mundo alternativo. La tradicional Vila Isabel abrió el desfile la noche del lunes, después de un espectáculo de fuegos artificiales por los Juegos Olímpicos de agosto. Otras cinco escuelas le siguieron durante toda la madrugada en el recorrido de 700 metros por la avenida Sapucaí para competir por el título de "campeona del carnaval".

Los 70.000 espectadores del sambódromo y los cinco millones de fiesteros que hace dos semanas siguen una estricta dieta de samba, cerveza y seducción en carnavales callejeros de Río se han mayormente encogido de hombros ante el Zika. Ni las sospechas de que el virus contagiado por el mosquito pueda ser transmitido a través del semen, la saliva o la orina alteró la mayor fiesta al aire libre del planeta, aunque sí se han disparado las ventas de repelentes.

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A pesar de que no está probado a ciencia cierta, los científicos sospechan que una explosión de bebés nacidos con microcefalia en Brasil y otros países latinoamericanos en los últimos meses está vinculada al virus del Zika contraído por sus madres durante el embarazo.

Pero en estos días de fiesta "al pueblo brasileño el Zika le importa un rábano", zanjó sin tapujos Marilene Borba (67). "Es Carnaval, tenemos la sangre caliente. Después de la quinta cerveza nadie se acuerda del Zika", comentó en las gradas del sambódromo.

- Bethania y malandros -Un homenaje a la gran cantante brasileña María Bethania de la escuela de samba Mangueira, al payaso y su mundo circense por São Clemente y al malandro de Río por Salgueiro marcarán la última noche de la costosa magia en el sambódromo, fumigado contra el mosquito aedes aegypti, vector del Zika.

Lentejuelas y plumas multicolores intentarán disimular la recesión que ha encogido el bolsillo de los brasileños en un desfile en el que muchos aguardan con ansiedad la entrada en escena de Portela, la escuela del popular barrio Madureira que dedica el tema de este año al águila, su mayor símbolo.

Mangueira, la escuela verde y rosa que será la última en desfilar casi al amanecer del martes y que este año homenajea a María Bethania –hermana del también cantante y compositor Caetano Veloso– sus raíces nordestinas, su fe en el candomblé y su carrera de medio siglo.

El malandro, rey de la noche de Río, frecuentador de teatro de revistas, cabarés y peleas callejeras, será el protagonista del desfile de Salgueiro. "Es algo cultural, el carioca es malandro por naturaleza", explicó Enrique Botelio (37) poco antes de desfilar con esta escuela.

El ganador de esta competencia seguida por millones con pasión similar al fútbol será anunciado el miércoles. La elección estará a cargo de 40 jueces que evalúan hasta el más mínimo detalle.

Pero aunque los lujosos desfiles lleguen a su fin en la madrugada del martes, cientos de miles más seguirán bailando hasta el próximo fin de semana en las calles de Río, robando un beso a la más linda, desafiando el calor... Y también al virus del Zika.

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