Ante una multitudinaria concurrencia, se realiza la misa central en la Basílica de Caacupé. Hasta la fecha y según los entendidos, la concurrencia es mucho mayor de acuerdo a los años anteriores; esto se debe principalmente por la presencia del Papa Francisco en nuestro país en julio pasado. En la misa central, está presente el Presidente de la Rerpública, Horacio Cartes, el vicepresidente; y ministros.

En aquella oportunidad, el papa Francisco tenía preparada una sorpresa para el pueblo paraguayo y durante la misa celebrada en Caacupé, anunció que se decidió elevar el Santuario a la categoría de Basílica menor.

Y el papa Francisco expresó, "A pedido del monseñor Claudio Giménez, que manifiesta los deseos del clero y los fieles, eleva libremente a la iglesia del Santuario dedicado a la Virgen de Caacupé, con el título de Basílica menor con todo los derechos y las concesiones litúrgicas con el rito correspondiente", señala el decreto.

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Para que un templo sea declarado basílica debe ser un foco espiritual, tener una estructura destacada y poseer un tesoro espiritual. El título oficial otorgado a la ahora Basílica de Caacupé es el de "basílica menor", pues el concepto "basílica mayor" es aplicado solo a los cuatro templos católicos de mayor rango en el mundo: San Pedro, en el Vaticano; y San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor, en Roma. Es así que todas las demás basílicas del mundo son "basílicas menores", pero no precisamente por tener una dimensión reducida, solo el Papa puede oficiar misa en el altar mayor de las basílicas mayores.

Historia

Su primera población se originó en 1600. Cuenta la leyenda que José, un indígena cristiano del pueblo de Atyrá había ido hacia las selvas del valle Ytú, para la búsqueda de alimentos y madera, en territorio inhóspito, donde se seguía respetando la no intrusión del Dios Europeo.

Lo persiguen mbayaes no cristianos. José, se refugió detrás de un enorme tronco, pidiendo a la Virgen María que lo librara de la muerte. Los mbayaes lo persiguieron pero no pudieron dar con él: un milagro se había concretado. Viendo salvado su vida, el indio, toma un trozo de tronco y lo llevó a su casa, ahí trabajó la madera e hizo una hermosa escultura, era la Virgen María, la Inmaculada Concepción, por los favores realizados.

José, se instala con su familia en esos valles, con la seguridad que la Virgen María siempre lo cuidara. Construyó una humilde capilla, y esta a su vez, como un imán atraía pobladores en su entorno, constituyéndose un poblado conocido primeramente como los ytuenses.

En el año 1603 el lago Tapaicuá se desbordó e inundó todo el valle de Pirayú arrasando todo lo que estaba a su paso incluso la imagen de la Virgen. Sin embargo al retroceder las aguas milagrosamente apareció la imagen de la Virgen que el indio había labrado. Los pobladores comenzaron a difundir su devoción y comenzaron a invocarla con el nombre de "Virgen de los Milagros". Un devoto vecino, llamado José y carpintero de oficio, le labró una modesta ermita y en ella empezó a recibir culto la Virgen de Caacupé. La imagen de Nuestra Señora de Caacupé es pequeña, de poco más de cincuenta centímetros. Es Inmaculada y sus pies descansan sobre una pequeña esfera, ciñendo su talle una faja blanca de seda.

En 1945 comenzó la construcción del templo actual que, aunque todavía no se ha completado, guarda la imagen de la Virgen de los Milagros de Caacupé desde 1980. Caacupé es el centro religioso del Paraguay; lugar de encuentro entre la Patria y la Iglesia, porque esta bendita imagen ha acompañado todo el proceso de formación de la nacionalidad paraguaya.

En el año 1765, la zona ya era conocida como el valle de Caacupé, costumbre que iba arraigándose, por el significado de Caacupé, (en castellano "detrás del monte"). El fervor iba creciendo, construyéndose un templo más amplio, y terminada el 4 de abril de 1770, durante la gobernación del Capitán General de Granaderos Carlos Murphy (Charles Murphy), irlandés al servicio del Rey Carlos III de España; a quien también le cupo la tarea de la expulsión de los jesuitas del Paraguay.

Cada 8 de diciembre la gran fiesta de María de Caacupé, los peregrinos llegan por millares al Santuario. Vienen a pie, en bicicleta o en lo que puedan, a demostrar su amor y gratitud a la Madre de todos, a la "Virgen Azul del Paraguay".

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