En el inicio fue una verdadera fiesta blanca y negra en Sajonia, pero poco a poco, la pasión se convirtió en neriovisimo, impaciencia, hasta llegar a la decepción.
El hincha franjeado colmó las gradas del Defensores del Chaco con la ilusión de gritar 40 veces campeón, pero General Díaz lo volvió a hacer y vuelve a frustrar a un grande como tantas veces.
Aunque gran parte de las entradas estaban en manos de revendores en la previa, la gente de Olimpia hizo el esfuerzo y tuvo que pagar hasta cuatro a cinco veces más del valor real.
Cerca de 35.000 almas dieron un marco fenomenal pocas veces visto en el fútbol paraguayo, acostumbrado a los estadios llenos solo cuando los clubes definen un título o se juega el superclásico.
Este partido, además, marcó un nuevo récord en el fútbol paraguayo: se recaudó 1.751.500.000 guaraníes por 32.672 entradas vendidas en apenas un día y medio. La marca supera lo registrado en el último superclásico, donde Olimpia se quedó con el triunfo y Cerro Porteño (local) con la suma de G. 1.506.095.000.
Sin dudas el gran ganador en cuanto a lo económico fue General Díaz, que gracias al fixture, le tocó ser local y juez en el penúltimo duelo en el que Olimpia buscaba su estrella cuarenta, tras cuatro largos años de espera.
El Decano fue partícipe de los tres partidos con mayor número de espectadores. El primer clásico del Clausura tuvo a 22.709 pagantes, cerca de 25.000 ingresantes, mientras que en el segundo duelo ante Cerro, 28.310 abonaron sus ingresos y asistieron más de 30.000 espectadores.
Con este juego además Olimpia supera al tradicional rival en cuanto a cantidad de espectadores en el año. Hasta antes de este duelo, el Ciclón tenía una ventaja de un poco más de dos mil aficionados.