Capital del departamento Central, cuna de alfareros y frutilleros, Areguá es una ciudad que mantiene su aire colonial, ya que por ley no se pueden asfaltar las calles del casco urbano histórico. Un total de 119 casas fueron declaradas patrimonio, por lo que está prohibido retocarlas, al igual que las calles, de modo a preservar la arquitectura colonial.

La principal fuente de ingreso sigue siendo la alfarería, así como la venta de frutillas y sus derivados. En los últimos tiempos también se han introducido la producción y venta de frambuesas.

Entre las principales obras municipales de los últimos años, los aregüeños rescatan el mantenimiento de la Playa Municipal, la construcción de empedrados para los caminos vecinales, así como la pavimentación para el acceso a varias compañías, especialmente Costa Fleitas, Jukyry y Pindolo. La construcción y equipamiento de la Biblioteca Municipal también fueron muy bien vistos por los vecinos.

No obstante, existen muchas quejas. La falta de mantenimiento de las calles empedradas, el mal estado en general de las veredas –en muchos casos inexistente–, así como la carencia de desagües pluvial y cloacal, son las principales quejas, más aún porque los vecinos padecen las consecuencias.

"Lastimosamente nuestras autoridades no hacen mucho por la ciudad. La Gobernación es la que más invierte, ya que es asiento departamental. Pero si fuera por la Municipalidad, seguiríamos viviendo en el olvido", dijo la señora Ramona Servín, una vecina.

Otros vecinos –que prefieren el anonimato–sostienen que en la comuna se hizo un festín con el dinero público y no se invirtió en mejorar la ciudad, pese a que es una localidad que constantemente es visitada por turistas nacionales y extranjeros, que llegan por la alfarería y las casas históricas y los distintos atractivos turísticos. "Areguá es una mira de oro que no se explota turísticamente", aseguró Fátima León.

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