La cuidad de Limpio, además de ser conocida por sus playas sobre el río Paraguay y las zonas de pesca, también es muy famosa por la habilidad de sus pobladores que, tejiendo las hojas secas del karanda'y, logran hacer todo tipo de artesanía, especialmente sombreros, cestos y pantallas.

Si bien antes esta práctica se veía en todas las casas, con los años cada vez son menos los que se dedican a esta labor, ya sea por el bajo costo de los productos elaborados o porque se abrieron nuevas oportunidades laborales para los jóvenes.

"Nosotros mismos les decimos a nuestros hijos que ellos ya no pasen lo que nosotros pasamos, porque sufrimos mucho luchando a diario, muchas veces tejiendo hasta altas horas de la noche para conseguir el pan de cada día", dijo Herminia Riveros, una de las artesanas del barrio Aguapey.

La mayoría de los consultados comenta que poco o nada es el apoyo que tienen de la comuna, ya que solo en épocas de elecciones reciben un mazo de karanda'y y las ferias se organizan solo en marzo.

Si bien algunas organizaciones pidieron en reiteradas ocasiones espacios para exponer sus productos frente a los grandes supermercados, no han conseguido respuesta.

"Estación A Núcleo Central es la que más apoyo nos da, pero de la municipalidad, prácticamente no recibimos nada. Muchas veces pedimos para que nos habiliten ferias en los estacionamientos de los grandes supermercados, pero no hemos logrado nada en ese sentido", dijo Ángel Fernández.

No obstante, muchos artesanos ya incorporaron el uso de la tecnología para vender sus productos.

"Tenemos que hacer lo que la gente pide. Yo, por ejemplo, uso mi teléfono con el que hago todo, porque levanto en Facebook y allí recibo los pedidos", dijo Higinio Riveros.

Además de la falta de microcréditos para la compra de materia prima (cada hoja de karanda'y se compra a G. 500 y los mazos cuestan entre G. 40.000 y G. 50.000), otro de los inconvenientes es que muchos de los caminos no tienen ni siquiera empedrado.