Del Gran Chaco a Madagascar, pasando por África Occidental y Camboya, las observaciones satelitales pusieron en evidencia la rápida regresión de los bosques tropicales en todo el mundo. El año pasado el mundo perdió unos 18 millones de hectáreas de bosques, equivalentes por ejemplo a la superficie total de Uruguay.
Se trata de una doble mala noticia para la lucha contra el cambio climático, ya que la destrucción de los bosques ricos en carbono libera gases con efecto de invernadero y elimina uno de los pulmones de la Tierra capaces de retener CO2.
Según el informe del WRI, con sede en Washington, la deforestación de 2014 es la mayor que se registra desde 2001. El país donde más se aceleró la pérdida de bosques en 2014 fue Camboya, seguido de Sierra Leona, Madagascar, Uruguay, Paraguay, Liberia, Guinea, Guinea-Bissau, Vietnam y Malasia.
Aunque Brasil y en menor medida Indonesia, los dos países con mayor cobertura boscosa tropical, disminuyeron el ritmo de su deforestación, la reducción de árboles se aceleró en otras regiones ecuatoriales, reveló la unidad de investigación con sede en Washington.
"El análisis identifica un incremento realmente alarmante en la deforestación en lugares previamente observados", explicó Nigel Sizer, director del programa de floresta global de WRI.
En zonas del Gran Chaco que abarcan Argentina, Paraguay y Bolivia, las plantaciones de soja y las explotaciones ganaderas están desplazando a la floresta virgen, que además es hábitat de numerosas especies animales y vegetales.
También, con una pérdida del 8,1% de su superficie boscosa entre 2001 y 2014, Uruguay figura entre los países con mayor deforestación registrada en ese período. Sin embargo, el estudio aclara que tratándose de un país con una importante industria pastera, en Uruguay la observación satelital coincide sin duda "con árboles talados en el ciclo de las cosechas y no por eliminación de bosques naturales".
El estudio, elaborado con datos de la Universidad estadounidense de Maryland y la empresa de tecnología Google, indica que los países del trópico fueron los más perjudicados, pues "perdieron 9,9 millones de hectáreas de cobertura arbórea, más de la mitad del total". La creciente demanda de caucho y aceite de palma, la expansión del cultivo de soja, de explotaciones ganaderas y otros productos agrícolas "provocan deforestación en lugares imprevistos", expuso el reporte.