Por Natalia Santos (nataliasantos@lanacion.com.py)

Gabriela Zuccolillo "recolectó" -como en un trabajo de botánica- 46 fotografías en blanco y negro que tienen a las plantas como excusa para hablar del existir. Planta Plantae, es la muestra que nace de la búsqueda narrativa de la artista y deja ver su nueva visión. Una mirada que se nutre de la interacción con las artes escénicas, con el audiovisual y con las posibilidades de las herramientas tecnológicas. La cita es a las 19:30 en el Hepner - Galpón de Arte (Nuestra Señora del Carmen 284).

Foto: Gabriela Zuccolillo.

Flores y hojas en unos cuadros, una bolsa, un mantel. Ramas a través de una ventana. Unos jazmines que caen inexorablemente, con su belleza silenciosa que pronto dejará de existir. El verde está negado. El reino vegetal se muestra como reminiscencias, como evocación, con un halo de nostalgia. La luz de la fotosíntesis se construye en otro lado. Más que la fuerza vital en sí, Planta Plantae es su contemplación. Tal vez por eso para Gabriela Zuccolillo -como ella misma lo explicó- no había opción del color para esta exposición que llega después de muchos años de labor.

Zuccolillo fue creando este "jardín", este "herbolario" mostrando y conversando sobre esas fotos en las que presentía algo. Tras la devolución de personas cercanas siguió el proceso, pero en su archivo, resignificando imágenes que ya tenía. "Ahí apareció el tema de los distintos formatos. Porque aunque toda la serie es digital, hay fotos del 2003 al 2015", mencionó.

El proceso de la vida y el paso del tiempo -como temas- se ven acompañados por otra evolución: la de la tecnología digital y su incidencia en la fotografía, ese arte de la luz y de la química. Por esa razón, en la serie hay fotos que resultaron de tomas con diferentes resoluciones y con diversos retoques en post producción.

"La serie es digital en su concepción misma", aseguró. Y en toda ella hay juego de niveles, de capas. La apariencia supuestamente vintage fue conseguida con herramientas actuales; pero se aborda un tema clásico, universal: "Hay muchas fotos de plantas a lo largo de la historia de la fotografía", reconoció.

Foto: Gabriela Zuccolillo.

En las raíces

El título Planta Plantae (con el nombre en latín del reino vegetal) se establece como si se tratara de un trabajo de botánica. Tiene que ver con acto científico de recolectar, de observar, de clasificar. Así lo confirmó Zuccolillo.

"Es para remitir, traer a la mente, las láminas de botánica y las ciencias, la catalogación…el ordenamiento del mundo que imponen las ciencias a las experiencias individuales", subrayó la artista. Pero, estas imágenes van acompañadas por textos, por títulos que acuden -según Gabriela- a frases trilladas, lugares comunes.

"El idioma latín funciona como índice de algo, pero lo que dicen las palabras nos llevan a otro universo. Que a su vez, no es lo literal de las imágenes, sino que, agrega otra capa a la imagen, y juntos, imagen y texto, le dan significación a cada imagen, pero -por sobre todo- a la narración del todo, de la serie", sostuvo.

El paso de la vida como proceso biológico, como proceso mental-emocional, anclado a la planta, en lugar del animal, o el ser humano. ¿Por qué? Zuccolillo respondió que eso tiene que ver con la relación que tiene con las plantas. "Tal vez, como las plantas no se mueven, permiten mucho más la contemplación que la acción… y puede que eso me haya permitido a mí el tiempo de reflexión que me llevó esta serie. Fue un proceso de más de un año., que a su vez, me llevó para atrás, por unos 15 años de mi proceso fotográfico, en esa edición que te contaba… y en las imágenes se van quedando también pedazos de una misma… de lo que vivió en cada momento".

Foto: Gabriela Zuccolillo.

El guiño digital

La libertad de hacer muchos click, sin pensar, sin cuidar demasiado, sin la limitación un rollo de 36 exposiciones. Eso le da -según Gabriela- mayor peso a la post producción, al "posteriori" y no al momento de hacer la toma.

"Para los que aprendimos fotografía antes que exista lo digital, fue una transformación muy brutal. Al menos yo fui incorporando esta nueva manera de hacer y pensar la fotografía lentamente. Y a sabiendas que lo anterior igual está en mí inevitable", reconoció Zuccolillo, aunque ahora se siente cómoda con todo el proceso digital de toma, edición y post tan distinto de preparar químicos, revelar, secar, mirar con lupa, contactar que llevaba el rollo.

"En esta serie, también sentí que quería vivir ese placer que es el laboratorio, pero con lo digital. Eso fue lo que sentí. Y por eso, lo del blanco y negro (que en realidad es full color). Y además, usé tonos que se lograban con un papel fotográfico de bromuro que ya se dejó de producir", relató. Delató que en ello -como en los textos- hay "pequeños guiños" que tienen que ver con esa convivencia entre el ayer y el hoy; entre lo trascendental y lo cotidiano.

Foto: Gabriela Zuccolillo.

Una dramaturgia fotográfica

¿Cuándo nace la necesidad o decisión de crear la muestra? Gabriela confesó que fue cuando notó que en las primeras 25 fotos de la serie (de las cuales quedaron 11) había una narración. Pero esta narración no era del tipo ensayo fotográfico. "Empecé a notar algo del conjunto, y no de las fotos individuales. No me importaba mucho que sean `buenas fotos´, no buscaba eso… me importaba qué decían, juntas,… y no qué mostraban o ilustraban", aclaró. Gabriela interpretó que esto tenía que ver con su proceso personal: Del 2009 hasta ahora, ha trabajado con directores de teatro y gente de cine, haciendo fotografías o videos para obras sobre una narración existente.

"Creo que sin que sea consciente, mi manera de narrar fotográficamente se ha nutrido de eso que me dieron estas personas. Sentí que aparecía algo cercano a la dramaturgia. Hoy siento que cuento con herramientas y maneras de ver las cosas, que antes no tenía. Que al menos a mí, las artes visuales no me habían hecho incorporar. Creo que el teatro y el audiovisual me han dado esas otras cosas, que me permitieron ver de otra manera. Entonces, mi mirada fotográfica fue cambiando. Ya no me interesa tanto una foto, esperar "esa" luz, esa composición. Miro más el todo. Y miro más que me pasa a mí… Dónde estoy yo en esa enunciación", expresó.

Actualmente, a Gabriela Zuccolillo también estos cambios la llevan a interesarse en lo que puede brindarles cada dispositivo, desde un celular hasta una cámara de formato grande con negativo. "Con todo se puede narrar… pero se narran cosas distintas. Me seduce ver que me permite cada uno de los dispositivos de los que dispongo. Porque, por sobre todo, para mí, está la narración. No la narración temática, de fotografiar tal tema, o tal situación, al modo muy usado en la fotografía. Me seducen otras narrativas. Me estimula contar cosas de otra manera con las fotos", declaró.

Lo que ella llama "este pequeño descubrimiento" en su propio proceso le motivó a mostrar este trabajo y preparar una nueva exposición en setiembre.

"En mi proceso, esta serie articula dos momentos míos, en síntesis, con la tecnología digital en sí misma y lo que eso permite; y con la narración visual más ligada a las artes escénicas o el cine, donde no se busca la autonomía de algo, sino el conjunto, la articulación de las partes entre sí, para que juntas cuenten", finalizó.

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