Por Carolina Vanni
Si bien he leído muchas cosas con respecto a lo que hace y como es el Papa Francisco, no puedo negar que estos pocos días acompañándolo sirvieron más que toda una biblioteca para conocer un poco más a este carismático hombre que salió de América del Sur y hoy esta entronado en el Vaticano.
Sin dudas, es un líder de masas, es un hombre que no tiene problemas a acercarse a un niño, a una mujer anciana sentada en una silla de ruedas, a una persona enferma, y hacer con un pequeño gesto, una caricia leve, inclusive con un beso, más dulce su existencia.
Además de escuchar sus palabras siempre tan llenas de sentimiento, de verdad, de un llamado a la conciliación, una de las cosas que más me llamo la atención fue cuando terminó la misa en Guayaquil y tras bendecir a cada uno de los que estaban en el lugar, dijo la famosa frase "recen por mi".
Evidentemente, este Papa venido del Fin del Mundo como siempre lo califican los sectores conservadores de la Iglesia, tiene pensado hacer grandes cambios. Quiere hacer que los fieles católicos tengan una visión diferente sobre diversos temas tan trascendentales como los separados, el bautismo de los hijos de madres solteras y, por qué no, del matrimonio igualitario.
Ni bien llego a Ecuador, llamó al dialogo. Y puedo pensar que ese dialogo no estuvo dirigido solo a Rafael Correa, que ahora atraviesa una situación difícil en su gobierno, por la intención de la reelección, sino porque lo que realmente desea incorporar dentro de la iglesia católica, para cambiar la visión de muchas cosas que actualmente están mal vistas.
Y pienso en esto luego de lo que dijo tanto en Guayaquil, donde pidió que la gente deje de escandalizarse por cosas que bien pueden ser un milagro y una bendición. Allí habló del dolor callado en las familias, de los adolescentes y ancianos que viven en desamor.
Aunque tiendo a equivocarme, -y también puede que no-, considero que Francisco incorporará grandes cambios, como por ejemplo, dejar de satanizar a los separados vueltos a casar. Pienso así por lo que el propio Francisco había dicho que, muchas veces, es mejor separarse que seguir en un mal matrimonio. Y alli es donde encaja la soledad y el desamor de los jóvenes y adolescentes.
Pero la interpretación del dialogo al que llama Francisco no solo se puede aplicar a esta primera homilía, ya que durante la celebración en Quito, el Pontífice hizo referencia a la tolerancia entre las religiones, haciendo un llamado a la paz.
Sinceramente creo que este Papa sudamericano aún tiene muchas sorpresas guardadas para los católicos y trae en sus manos la modernización de la Iglesia, que en los tiempos en los que vivimos se impone para no morir debido a la constante migración hacia las sectas.

