El médico y botánico francés vivió en Misiones durante diez años, confinado por el dictador Gaspar Rodríguez de Francia.
La inauguración del museo que honra la memoria del médico y naturalista Aimé Bonpland, en la ciudad de Santa María de Fe (Misiones), tuvo lugar el pasado jueves, con la presencia de autoridades locales y regionales, representantes diplomáticos, de las Binacionales, del sector judicial, educativo; así también compartieron el evento el artista Koki Ruiz, Margarita Morselli, directora general del Centro Cultural de la República El Cabildo, y miembros de la comunidad misionera.
El sabio francés vivió durante diez años en la comunidad en carácter de confinado del dictador Francia. Llegó a nuestro país, en su segundo viaje a América, con la intención de estudiar las plantas medicinales de la región.
A las 16:00 del pasado jueves abrió sus puertas el Museo Aimé Bonpland, en una antigua vivienda ubicada sobre las calles Mariscal López y Ciudad de Hays, de Santa María de Fe. Como si el "mito" de Bonpland -tan difundido en la zona de Misiones- cobrara forma y certeza, la comunidad acudió para dar la bienvenida a este espacio que busca convertirse en un "sitio de expresión de la gente, un museo dinámico", al decir del artista misionero, Koki Ruiz.
La memoria y el legado del francés, que vivió, estudió y colaboró con la comunidad durante varios años, tendrá presencia permanentemente a través de este nuevo centro cultural. "Me llena de satisfacción recibir a tantos visitantes en esta humilde comunidad, personas que están impulsando, apoyando a la cultura", afirmó al inicio del acto, Damián García, intendente de la localidad.
El espacio nació por iniciativa del matrimonio de Laurence y Denis Véne, quienes adquirieron la vivienda que alberga al museo. Denis Vène, fue embajador de Francia en Paraguay, entre los años 2004 y 2007. "Los Véne se quedaron muy paraguayos, más paraguayos que muchos paraguayos. No solo visitan amigos en este país, también promueven actividades, muestran una generosidad del corazón muy excepcional", expresó Jean-Cristophe Potton, embajador de Francia en el Paraguay, a la par de resaltar las virtudes de Aimé Bonpland, una figura reconocida tanto en Francia, su país de origen, como en el mundo entero.
La casa, que alberga el espacio cultural, fue construida sobre las ruinas de la escuela de los Jesuitas, de la que quedan dos pilares antiguos y el suelo. El Museo reúne documentos sobre la vida y las investigaciones realizadas por el francés. Varios documentos son reproducciones de puño y letra de Bonpland, ampliados de sus cuadernos de anotaciones para la exposición, además de una pequeña huerta con las plantas medicinales registradas por él. Para mayor comodidad en los trabajos de investigación, también se dispone de servicio de internet.
La iniciativa cuenta con el apoyo de la comunidad, de la Intendencia local y de la Junta Municipal; así también de la Gobernación de Misiones. A todo esto se suma el apoyo del Centro Cultural de la República El Cabildo y a modo personal, la colaboración del artista Koki Ruiz. "Este museo tiene el acuerdo primero con El Cabildo, el cual con su directora Margarita Morselli, hizo una parte del trabajo. Tenemos al mismo tiempo la ayuda del Museo Bonpland de Corrientes, el Museo del Barro, con el ex ministro de Cultura, Ticio Escobar. En fin, que tenemos la posibilidad de vivir con la ayuda de mucha gente y agradezco mucho a Liz kramer, ex ministra de Turismo, que nos impulsó a comprar esta casa. Es un placer enorme tener a todos ustedes aquí. También quiero mencionar a alguien que todos conocen, y que es Koki Ruiz, quien nos ayudó mucho y nos regaló varias reparaciones necesarias en la casa, lo que ayudó a mantenerla intacta en sus 400 años", afirmó el ex embajador Denis Véne, propietario del inmueble cedido a modo de préstamo, mediante un acuerdo, a la comunidad de Santa María de Fe. Su esposa, Laurence Véne manifestó la admiración que siente hacia los paraguayos: "Tienen una biodiversidad extraordinaria y sus conocimientos de las plantas.
Comenzamos a aprender más de los yuyos aquí, en Paraguay. Esto era un poco como monte el jardín del museo; y ahora tiene una huerta de plantas medicinales. Eso me da mucha felicidad y entonces les agradezco a todos".
"Bonpland siempre llenó ese espacio que no conocíamos de Misiones"
El artista misionero, Koki Ruiz, significó el importante compromiso que implicaba para la comunidad la habilitación de un Museo que honra la memoria y legado de Aimé Bonpland: "La idea es que en este museo las cosas puedan ir surgiendo como un espacio cultural".
También se refirió a la trascendencia que el naturalista francés tiene, hasta nuestros días, en el imaginario misionero: "Cuando yo venía a Santa María cada vez aprendía algo más sobre Bonpland. Tenía un tío que contaba una historia sobre él, al igual que otros señores que también relataban historias y así siempre surgían nuevos mitos". Explicó que esta es la manera en la que el pueblo transmite su propia historia: "Yo creo que -siendo misionero- lo único que sabíamos de historia provenía de los jesuitas y los mitos que quedaron; de ahí saltábamos siempre a Bonpland y más que eso no conocíamos.
Bonpland siempre llenaba ese espacio que no conocíamos de Misiones; porque el naturalista siempre significo mucho para Santa María". Apelando al humor, con relación a la supuesta presencia de descendientes del francés en la zona, agregó que "hasta mi señora cuando la conocí me dijo que era descendiente de Bonpland"; comentario que desató las risas de los presentes.
El artífice del "altar del Papa", se disculpó por no poder dedicar un mayor tiempo a esta nueva iniciativa cultural, debido a la magnitud del trabajo que encara con motivo de la visita del líder católico a nuestro país. "Para la próxima estaremos ya de lleno en este proyecto, porque ahora estamos con un trabajo muy grande con el altar del Papa. Queremos que sea un museo dinámico; como lo explicaba el embajador de Francia, que ocurran cosas aquí, que mueva a la cultura, a la gente; que la gente se exprese", finalizó.
Medalla "Cabildo" para la mentora de la huerta "Bonpland"
En un momento del acto, y en nombre del Congreso de la Nación, la directora general del Centro Cultural de la República El Cabildo, Margarita Morselli, entregó la medalla "Cabildo" a la profesora Erma del Puerto, presidenta de la Junta Municipal de Santa María de Fe.
La profesora y sus estudiantes, serán los encargados de cuidar y enriquecer la huerta de plantas medicinales, a la usanza del sabio Bonpland. Estos cuidados, ya demandaron de tiempo y esfuerzo, considerando, que el primer lote sembrado fue destruido por animales, requiriendo de nuevas plantaciones y medidas de protección. Un trabajo cotidiano y, por lo general, anónimo, que en esta oportunidad recibió un justo reconocimiento, que honra también a un aporte de años en favor de la comunidad de Santa María. La Medalla "Cabildo" tiene por objetivo distinguir a aquellas personas dedicadas a la ciencia y la cultura para beneficio de la comunidad.
"Pido al gobernador de Misiones, Derlis Maidana, que me acompañe para hacer entrega a la Intendencia de Santa María de Fe, de un lote de libros de la Colección Bicentenario; es una biblioteca que tiene más de cien libros a través de los cuales podemos vivenciar nuestra historia", resaltó la directora del CCR El Cabildo, en otro momento del acto.
Santa María de Fe y Bonpland
Ubicada en el Departamento de Misiones, la ciudad de Santa María de Fe tuvo sus orígenes en las antiguas reducciones jesuíticas. No obstante, la historia le deparaba aún más momentos memorables a esta localidad del Paraguay. Muchos años después de la expulsión de los jesuitas de las misiones (1.767), arribaría el famoso médico y naturalista francés Aimé Bonpland ( Aimé Jacques Alexander Goudjad).
Nacido el 28 de agosto de 1773 en La Rochelle, hijo del farmacéutico Goudjad-Bonpland, hermano de médicos y de capitanes exploradores; de su padre tomó el apodo Bonpland, que alude a lo que fuera su pasión: las plantas.
Los acontecimientos que llevaron al sabio naturalista hasta la comunidad, fueron peculiares. Bonpland realizaba su segundo viaje a América, siempre en sus afanes científicos, esta vez, con especial interés en conocer y estudiar las plantas medicinales del Paraguay y alrededores.
Las circunstancias históricas lo ubicaron en una época de aislamiento y mano dura en la República del Paraguay, bajo el gobierno de Gaspar Rodríguez de Francia, quien no veía con buenos ojos a los visitantes de otras latitudes. Su presencia, le resultó sospechosa al dictador perpetuo, quien lo acusó de espionaje y lo confinó a Santa María de Fe (1821-1831).
Según consta en las biografías escritas acerca de este célebre botánico, durante esos años, Bonpland se dedicó a investigar la fauna y flora del lugar, realizando muchos trabajos interesantes y colaborando con la comunidad, incluso en su carácter de médico y herborista. Fue esta circunstancia la que le habría permitido nuevamente acceder a su libertad, debido a los dolores reumáticos que padecía el dictador Francia, quien, finalmente, solicitó la ayuda de su prisionero francés. Bonpland habría enviado al dictador Francia, ungüentos, cremas y plantas que lo aliviaron de sus dolencias, ganándose así la buena voluntad del hombre más poderoso del Paraguay, quien le permitió abandonar -junto con todas sus posesiones- el país. Para ese entonces, Bonpland habría tenido además de bienes materiales convencionales (como numerosas cabezas de ganado), un rico archivo de plantas medicinales de la zona, en cuya elaboración había trabajado en todos esos años.
Aimé Bonpland
El sabio francés fue una especie de "Marco Polo" de su época, por ese talante de temerario viajero. Se convirtió en compañero de viajes y estudio del conocido naturalista alemán Alexander Von Humbolt, considerado el "padre de la Geografía Moderna Universal", y al cual –según los registros- habría salvado la vida, en más de una oportunidad, tanto en un río plagado de caimanes, como en las cumbres de una montaña.
Con él recorrió por primera vez el continente americano. Regresaron a Europa en agosto de 1804, lo que fue celebrado como el segundo descubrimiento de América, y en efecto, según los entendidos, lo fue para la ciencia. Conoció a muchas de las grandes personalidades de la época, incluyendo al libertador Bolivar y al presidente norteamericano Jefferson.
Nombrado jardinero oficial de los jardines del Palacio de Napoleón, siendo protegido de su esposa Josefina, se desempeñó hasta el fallecimiento del líder francés. Fue testigo de importantes acontecimientos de su época, y protagonista de viajes, especialmente en suelo americano, que incluyeron desafíos como ríos caudalosos, montañas y selvas, siempre en el deseo de conocer más acerca de la naturaleza.
Probablemente, este testimonio de su compañero Humbolt, describe al sabio francés, que puso los ojos en las plantas medicinales del Paraguay. Durante 5 años, Humboldt y Bonpland fueron íntimos camaradas que superaron juntos todas las fatigas de un viaje de naturalistas, al decir de Schneppen: " Vivimos juntos como dos amigos, dos hermanos, lo que me pertenece, le pertenece también a él, la gran armonía que hemos mantenido todo el tiempo nos ha hecho olvidar las innumerables dificultades a las que hemos estado expuestos entre los salvajes del Orinoco, del Río Negro, del Amazonas, y de la cumbres nevadas de la gran Cordillera de los Andes". En resumen, una vida apasionante y un legado a preservar.

