Hay que ser sinceros, eran pocos los que creían que Paraguay estaría en semifinales de la Copa América antes del inicio e incluso las burlas hacían algunos jugadores y el propio entrenador no se hizo esperar cuando mencionaba que irían a luchar por conseguir el ansiado trofeo.

Hoy la Albirroja está a dos partidos de alcanzar la tercera estrella, nos invita a soñar y nos da esperanzas. Puede ser muy apresurado mencionar esto, pero hay algo que nos devolvió el DT Ramón Díaz con esta selección: el poder de creer en nosotros mismos. Recuperamos esa mentalidad que nos empuja a devorarnos lo que se ponga enfrente, que nos saca el miedo ante las adversidades y nos hace salir a flote.

Ayer, Paraguay jugó su mejor partido en la era de Ramón. Una desatención y un mal relevo en la marca hizo que nuevamente se ponga en desventaja, injustamente porque Brasil no había generado situación alguna hasta el gol, sino que tampoco había tenido siquiera una aproximación hasta el arco de Villar.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Pero salió a relucir otra vez el amor propio y el carácter de los albirrojos. Édgar Benítez fue imparable para Dani Alves, que lo sufrió durante todo el partido. La definición fue una vez más el defecto de los nuestros, quienes recién lograron empatar en la complementaria mediante un penal convertido por Derlis González.

El destino estaba escrito. Una vez más, brasileños y paraguayos debían definir el pase a semifinales de Copa América desde el punto penal, así como cuatro años atrás. Y así como cuatro años atrás terminó festejando la Albirroja, la historia se repitió y la ruleta de la tanda de penales terminó dándole justicia al marcador para que Paraguay esté una vez más entre los cuatro mejores de América y tenga que enfrentar (otra vez) a Argentina, por un lugar en la final.

Déjanos tus comentarios en Voiz