El Banco Central del Paraguay (BCP) está en pleno impulso de la reforma de la Ley N° 861 de Bancos y la de Ley N° 489 "Carta Orgánica", tras casi 20 años de sus implementaciones, con el argumento de que Paraguay se posicionará al nivel que le exige el crecimiento económico.
En la Mesa de Negocios, organizada por el diario La Nación, el sector bancario aplaudió la iniciativa del BCP, pero manifestó que se debe seguir en un esquema apropiado de implementación. La señal que da el BCP es de mantener las reglas de juego precisas, afirmaron Diego Balanovky (DB), gerente de finanzas del Banco Familiar; Lisardo Peláez (LP), director del Banco Sudameris Bank; Raúl Vera Bogado (RVD), presidente del Regional, y Carlos Florentín (CF), gerente de Finanzas de Bancop.
Mientras que la Superintendencia de Bancos designó a Máximo Gustavo Benítez (MGB), de Análisis financieros y normas, para compartir con el sector privado.
-LN: ¿Cómo va el proyecto de modificación de las leyes y qué puntos contemplan?
MGB: El Banco Central del Paraguay (BCP) posee intención de modificar la Ley de Bancos (861/96) y la Carta Orgánica (Ley 489/95), ya que el escenario es propicio al tener en cuenta que estas normativas fueron redactadas en plena crisis. Así fueron concebidas, y por lo tanto atadas a ciertas limitaciones que prácticamente no permitían rango de movilidad, tanto al regulador como a los regulados. Eso significa que se limitan muchas cosas, como a indicadores de inflación, de préstamos, de bienes, entre otros.
El país proyecta señales positivas de buenos números y buena gestión, en términos macroeconómicos como en actividades del sector privado. Entonces, cambiando el entorno original de estas leyes vigentes, para nuestra visión, estos tiempos de bonanzas son donde se debe tentar buscar las disposiciones que permitan flexibilidad.
Eso significa que el BCP tiene que tener facultades como para que, en momentos necesarios, aplique política diferenciada a sectores que toman riesgos. Esto es para que pueda reaccionar a tiempo, además de posibilitar que aquellas entidades que asumen mayores riesgos, puedan tener diferentes exigencias, en cuanto a capital o niveles de reservas. Hoy, un banco pequeño y uno grande poseen los mismos requerimientos de capital mínimo. Hoy en día, un banco muy agresivo versus uno muy conservador, tienen las mismas exigencias.
Por eso, el BCP busca estos ajustes y no pretende de orden inmediato. Es más, nos avizoramos que en los próximos años, aún con esta ley emitida, que el BCP tenga que hacer ningún ajuste, y es por eso que en el proyecto de ley se prevé una disposición transitoria. Esto significa que una vez emitida la ley, permanecen todos los niveles de indicadores, ratios vigentes, para dar la certeza y un grado de ajuste en el tiempo, para no saltar a un extremo. Esto no es una cuestión del momento, sino pensado para momentos futuros.
LN -¿El BCP busca también modificar el esquema de control de la plana de directores dentro del gobierno corporativo?
MGB: El fundamento principal, dando que hoy la ley no permite esas previsiones, es que el BCP tenga la facultad de controlar la plana de directores futuros de una entidad, principalmente remover en caso extremos y bien fundamentados. Hoy no lo puede hacer, y como estas empresas son muy delicadas, no pueden estar en manos de personas que no tengan el perfil correcto. Hoy tenemos una norma sobre gobierno corporativo, más bien son recomendaciones emitidas como resolución, pero no tiene el perfil de vigencia total, dado que las leyes vigentes no dan esa facultad. Simplemente se les recomienda para que cambien de autoridades, aunque no tengamos esa facultad. Queremos agregarla, y debe estar bien argumentada.
LN: ¿Qué opina el sector bancario con respecto a esta facultad?
RVB: Estos son temas que hablamos en la Asociación de Bancos ya desde hace tiempo. Creo que no hay discusión con respecto a la oportunidad de una reforma de leyes. Si la economía real cambia en 20 años, el sistema financiero cambia mucho más en el mismo plazo. Es el sector con mucha competencia y el más regulado. Evidentemente ese crecimiento debe acompañar a un marco legal. Como Paraguay siempre apuntó hacia afuera, y si queremos jugar en un campeonato mundial, no podemos jugar con reglas de barrio, por lo que tenemos que ver la manera de que nos vean con una cierta adecuación de estándares de buenas prácticas. Eso no quiere decir que estándares de países desarrollados tengan que aplicarse aquí, en una economía emergente, porque eso sería un error.
Documentos del Banco Mundial dicen que los países en desarrollo no pueden ser ratas de laboratorios para la implementación de medidas de regulación financiera, que son aplicadas en países desarrollados. Esto lleva a la necesidad de que sí o sí debemos adecuarnos, que significa buscar una implementación adecuada. A sistemas financieros complejos corresponden medidas de regulación complejas, y mientras que a los simples les corresponden medidas que permitan un crecimiento y no una estrangulación.
Lo que pretende el BCP es bueno, pero a mí personalmente lo que me preocupa es la implementación. Para que una reforma sea efectiva, en cualquier sector económico, no solo el marco legal tiene que ser bueno, sino que su implementación tiene que ser efectiva. Aquí estamos hablando de pasar de criterios de Basilea I a Basilea II, es decir, que se debe evaluar el crédito más en función al riesgo que posee. La reforma es buena, lo que le falta es un plan de acción. Me refiero a que debe haber primero una evaluación de cuál es la capacidad del sistema de llevar adelante el modelo cuantitativo, para poder evaluar el riesgo que tiene.
DB: Yo creo que estamos en un escenario totalmente diferente, en donde la supervisión avanzó. Este proceso de cambios que impulsa el BCP es el fortalecimiento de muchos años. La opinión que vemos desde el banco es positiva y que la señal del BCP es que estamos camino a Basilea II, con estas reformas.
LP: En el tema de capitalización, yo creo que es un tema importante. Ya en los últimos 5 años, el país hizo una adecuación a los países de la región. El avance que realizó el BCP le dio más solvencia al sistema. La banca matriz debe seguir con la misma línea, a través de esta ley que está impulsando.
Hoy por hoy, y lo pueden corroborar mis colegas, puedo decir que el sistema financiero está pasando por un momento histórico, ya que nunca estuvo tan solvente y con tanta tranquilidad. El hecho de trabajar con unas normas cada vez más exigentes, es absolutamente lógico en países que tienden a desarrollarse, por lo tanto los requerimientos van en línea con el crecimiento.
LN: ¿Qué opinan específicamente en cuanto a la modificación y control del gobierno corporativo?
LP: Yo te podría hablar del gobierno corporativo en Europa, por ejemplo, en donde hay muchos problemas, especialmente en España. Eso como consecuencia de que en determinadas entidades, los miembros del Directorio estaban vinculados por el mundo político y no por el financiero. Entonces, al estar sentados en una mesa en donde se habla de temas económicos importantes, los directores no entendían de qué se estaba tratando. Por eso, generalmente es grave, porque puede suceder problemas. Me parece bien que el supervisor levante la voz y diga quiénes son los que no deben formar la plana de una entidad financiera, y que sugirieran profesionales.
CF: Yo quiero resaltar el escenario, pues estamos en el mejor momento de capitalización, y decimos todas las bondades, ya que hablamos de un cambio enorme, lo importante que fue haber mantenido la línea en el organismo de control. Me refiero a que a pesar de que hubo cambios políticos, en todo el tiempo se mantuvieron técnicos en las instituciones, tanto en el Ministerio de Hacienda, como en el BCP. Eso hace que el sistema entre a jugar en un partido donde hay reglas claras.
En cuanto a las normas, siempre se acompañó entre los bancos y el BCP. A lo que voy es que hay que buscar el equilibrio posible para tener bien claro a qué se apunta. En cuanto a los segmentos, lo que se debe hacer es tener marcado las pautas para cada tipo de entidad, y no una sola para todas. Que es lo que se está apuntando.
MGB: La propia ley ordena en crear una matriz de riesgo, en donde evidentemente ordene a la Superintendencia de Bancos armar un esquema de riesgo, en la cual se pueda decir, de los 27 jugadores en el mercado de financieras y bancos que tenemos, una matriz para cada grupo: Para que los de muy bajos riesgos estén en un cuadrante de la matriz y luego aquellos que estén en un entorno más riesgoso. Se busca un cuadrante, en donde uno pueda clasificar las aplicaciones diferentes.