Por Ireneo Acosta
Uno de los resultados más festejados en los últimos tiempos fue el empate logrado ayer por la selección paraguaya en la Copa América frente a la Argentina, en el estadio La Portada de La Serena.
El resultado de 2-2 fue un gran premio al segundo tiempo realizado por los albirrojos. La tarea preocupante del primer tiempo de todo el equipo fue evidente y más aún cuando llegaron dos errores que decepcionaron más al término del primer periodo. Primero la falla de Samudio que permitió al "Kun" Agüero abrir el marcador y el segundo, el del árbitro colombiano Roldán, quien fue muy riguroso al sancionar la falta penal del mismo Samudio sobre Di María, que Messi transformó en gol.
Hasta ahí el rendimiento del equipo fue paupérrimo. No se vieron las ganas de jugar y sobre todo se evidenció el respeto excesivo al rival. Con la aparición de Antony Silva por el lesionado Justo Villar, el jugador que milita en Colombia tapó varias jugadas de gol que los argentinos ya celebraban. Tácticamente Paraguay jugó muy atrasado, aguardando el momento del contragolpe, pero por la lentitud en el traslado del balón no fue posible aprovechar algunas esporádicas salidas. Al final, la mayoría se quedó en el intento.
En la complementaria entró el Paraguay que todos queremos ver. La salida del lento Ortiz para permitir que Derlis entre en acción, le dio más velocidad y desequilibrio al equipo. Bobadilla se sumó a los delanteros y así comenzaron a preocupar al equipo del "Tata". Pero cada vez que Paraguay buscaba el descuento, Argentina intentaba llegar al tercero. Silva respondió y con creces.
El golazo del "León Guaraní" Haedo Valdez, tras un pase preciso de Ortigoza, sirvió para la remontada. El partido se convirtió en un ida y vuelta. Salió Roque y entró Barrios. En cualquier momento llegaba el gol y así fue.
Felizmente, Paraguay festejó tras el remate de Lucas Barrios, quien aprovechó que Ortigoza y Da Silva estuvieran precisos a la hora de tocar el balón. El empate, un gran premio al esfuerzo del segundo tiempo y un castigo para los albicelestes. Se dio un gran paso para clasificar. Es el comienzo y ahora hay ganas para llegar a buen puerto.

