Marcelo A. Pedroza - COACH – mpedroza20@hotmail.com
Su magnitud es indescriptible. Su presencia trasciende a las generaciones. Siempre está, vive e identifica. El tamaño de su grandeza aglutina a todas y a todos los que la quieren. Se puede estar lejos o habitarla en su territorio, aunque su simbolismo genera un sentimiento profundo de cualquier manera. El vínculo existe desde el principio hasta el final de la vida de las personas. Acompaña en todo momento, representa la historia grande, la conquista del presente y la potencia de las nuevas esperanzas. La tierra querida no tiene fecha de vencimiento. Su vigencia se acrecienta conforme pasan los años vividos. Se la conoce con imágenes, próceres, símbolos y tradiciones. Se aprende a sentirla como propia, eso sucede silenciosamente en el interior de cada ser; la niñez hace lo suyo y en las demás etapas florece el arraigo a flor de piel. Sus símbolos patrios, sus colores distintivos, su lenguaje característico, su linda gente.
Para la Real Academia Española, la Patria es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Sirve saber cómo la conceptualizan aunque definirla puede limitar su enorme valor.
Dimensionar su influencia en la vida de cada uno de sus hijos e hijas es una tarea de y para cada uno. Podemos preguntarnos cuál es nuestro vínculo con la Patria. ¿Qué significa para nosotros y por qué creemos ese significado? La relación que tenemos con la misma, ¿cómo se traduce en nuestra dimensión social con los compatriotas que conviven con nosotros?
Pueden existir innumerables actos festivos y bienvenidos sean, siempre. Ese espíritu público es relevante para compartir el sentido de pertenencia que nos une. El mismo fervor puede vivirse en las actividades cotidianas que cada cual realiza como ciudadano. También en la intimidad de las decisiones y en el hacer privado, en donde no hay luces, ni fotos, ni sonidos. La integridad ciudadana es una forma de hacer Patria. La Patria está representada por cada uno, ¿qué Patria tenemos, qué nos motiva a festejar su esencia?, ¿cuál es la esencia de la Patria?
La Patria vivencial liga a las personas y esa ligación genera la Nación. Paz y Progreso, dos principios fundantes, dos ideales constructivos, dos pilares de la Patria. Convivencia pacífica y democrática, respetuosa, enaltecedora del otro, fructuosa y compañera. Avance colectivo, desarrollo plural y esfuerzo en conjunto, son rasgos de la Patria construida por todos. Sin la presencia de los mismos es complejo ver escenarios comunes caracterizados por la Paz y el Progreso. Y sin ellos, la discordia trae más discordia, la desigualdad más desigualdad, la ignorancia más ignorancia y la hipocresía más hipocresía.
La Patria también sufre. Sonríe ante un desfile y agradece el gesto masivo. Esa convocatoria entusiasta puede repetirse constantemente para trazar el devenir de los temas que hacen a la identidad de la sociedad. Ante la violencia de género y ante la violencia a los niños y niñas la Patria también sufre. Una Mamá triste es una Patria triste. Una madre golpeada es una Patria golpeada. La dimensión de lo particular es trascendente para poder entender su efecto en lo social.
La Patria necesita del patriotismo de quienes se sienten líderes. Son los que utilizan sus habilidades, sus experiencias y sus conocimientos personales para hacer bien lo que está a su alcance y para que ese bien hacer repercuta donde se realiza. La Patria está en todos los sectores del quehacer nacional. Y en ellos hay personas dispuestas a honrarla.
La Patria es la Madre de las Madres. Es posible festejar su existencia y para ello todos los días son especiales. Para las Mamás y para la Patria. En ellas el sostén de ésta y en ésta el manto protector para su actuar.

