Tañarandy o "Tierra de los irreductibles" representa el punto más alto de la religiosidad popular y la traducción más genuina en forma de arte de los momentos cruciales de la religión cristiana, según autoridades de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).
"La procesión vespertina de cada Viernes Santo, siguiendo la vía "yvága rape" sintetiza, devoción, fe, adoración y creatividad para dar actualidad a centenarias creaciones artísticas inspiradas en la pasión y muerte de Jesucristo", mencionaron.
La concurrencia a esta manifestación popular sigue con el canto triste y lastimero de los estacioneros, los candiles instalados a lo largo del camino, los miles de faroles en manos de cada participantes y las antorchas que arden en ambas aceras rompen las tinieblas de la senda que recorre tan singular procesión.
Imágenes y devotos y la inmensa masa de seguidores llegaron al lugar donde se recuerda cada año la escena final de la crucifixión. Allí, actores vivos, reprodujeron con máxima fidelidad, obras pictóricas o escultóricas inmortalizadas por genios de otros tiempos.
El Viernes Santo en Tañarandy estuvo nuevamente marcado por la religiosidad popular. A partir de las 17.30 comenzaron el encendido de los faroles y la procesión de los fieles a su alrededor. Niños, jóvenes y adultos, fueron protagonistas de esta tradicional celebración de Semana Santa.
PARA MAYOR COMODIDAD
Este año los cuadros vivientes fueron escenificado en el teatro El Molino, situado en la ciudad de San Ignacio, según informaron los organizadores de esta tradición que mueve a miles de personas alrededor de las candelas. En la ocasión se puso en escena obras inspiradas en la mística de dos santos de la iglesia católica: Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, comentaron.
Por su parte, la intendenta de esta ciudad, Adelma Salas (ANR), garantizó la seguridad de los turistas que visitaron Tañarandy durante el Viernes Santo. Señaló que la comuna trabajó en forma coordinada con la Policía Nacional, con la Patrulla Caminera y la Policía Municipal para prevenir eventuales incidentes que puedan empañar el acto liturgico.

