POR DIEGO SANABRIA (diegointer17@gmail.com)
Hace menos de un año, la empresa realizó una inversión de 15 millones de dólares para asentarse en una nueva planta, ubicada en la ciudad de Mariano Roque Alonso, sobre el Acuífero Patiño, con tecnologías de primer mundo. Sobre sus inicios y sus procesos de crecimiento nos habló el propietario.
–¿Cómo fueron los inicios?
–Nosotros empezamos con el tema de la venta de agua en el año 1983, iniciamos con una planta sobre la avenida Artigas, después compramos otra en esa misma zona y fuimos creciendo de acuerdo a las exigencias del mercado hasta que llegó un momento en donde tuvimos que unificar todo y construimos esta planta, en la cual invertimos unos 15 millones de dólares.
–¿Fue complicado el comenzar la fábrica?
–Nos costó iniciar porque comprábamos camiones usados y nos fuimos fortaleciendo a través de los créditos concedidos por el Banco Nacional de Fomento. Nuestro lugar de origen era alquilado. Ahora tenemos una planta propia y más de 80 vehículos para repartos domiciliarios de agua y soda. Esperamos llegar a 100 unidades de reparto para fin de año, teniendo en cuenta que la distribución para los supermercados o shopping está tercerizado.
–¿En qué se dedicaba antes de ser empresario de este sector?
–Antes de entrar al rubro era importador, traíamos productos desde Argentina, vinos principalmente y fue ahí donde traje la idea de vender soda en sifones. Aquí no había un mercado desarrollado en sifón. Mi padre fue uno de los socios capitalistas. La filosofía de trabajo la trajimos de allá e implantamos aquí. Antes yo había trabajado como empleado de Canal 9, luego fui rematador público, tuve venta de vehículos y así como importador de alimentos y así fue creciendo.
–¿Con cuántos empleados comenzaron?
–Comenzamos con pocos empleados, teníamos tres camiones de reparto y una camioneta para hacer promoción. Así nació la marca y hoy día estamos más de 400 personas trabajando en la fábrica. Tratamos de motivar e inculcar muchas cosas para el desarrollo personal de los mismos, teniendo en cuenta que cuesta mucho conseguir profesionales, por eso estamos constantemente haciendo charlas con ellos e incluso ofrecemos incentivos a los empleados. Hacemos los destacados del mes con premios y muchas otras cosas más.
–¿Qué consejo puede dar para formar una empresa?
–La gente joven debe aprender sobre todo a manejar el crédito, que lo aplique el 100% al desarrollo y que sea cumplidor con sus obligaciones, no ser informal o desordenado para no caer en el error de no pagar los compromisos asumidos. Deben hacer un estudio de factibilidad ya que muchos de ellos no tienen experiencia para administra el dinero. Una vez que el emprendedor sabe manejar el crédito, tiene asegurado la apertura de los bancos siempre.
–¿El éxito de su empresa esta basado en…?
–El éxito fue por la aceptación del público, que al recibir un reparto organizado con un producto bueno, ya que en el inicio la soda en sifones era de pequeñas empresas y era un producto que las cabezas eran de todos los colores y las botellas mismas no inspiraban confianza a la hora de elegir, comprar y consumir.
Nosotros desde el inicio ya teníamos una máquina especial que realizaba la limpieza de las botellas y que las dejaba brillantes. Eso gustó mucho a la gente y con el tiempo el uso del sifón bajó bastante y creció el botellón de 20 litros de agua. Fuimos los pioneros en este tipo de envases.
–¿La familia forma parte de la empresa?
–Toda mi familia está totalmente involucrada en la empresa, mi esposa es la gerente de ventas, mi hija se encarga del área de marketing, diseña las etiquetas y todo lo relacionado a las campañas publicitarias. Mis dos hijos son los encargados de la planta, mientras mi hermano forma parte del directorio. Mis padres me enseñaron a ser una persona responsable y respetar las negociaciones que hacemos.
–¿Realizan exportaciones?
–Realizamos exportaciones a Chile, también vinieron otros interesados de la ciudad de Santiago, pero hasta ahora no llegamos a concretar. Una exportación hicimos una vez al mercado argentino, pero después el problema cambiario hizo que las mismas no continuarán. En Chile enviamos agua al norte de ese país en envases de dos litros, especialmente diseñados para los mineros. Los envíos se hacen dos veces al mes aproximadamente, por valor de 9.000 dólares.
–¿La producción a cuánto asciende?
–La producción depende de la demanda ya que hay temporadas donde los operarios y los repartidores trabajan hasta la medianoche, especialmente en el verano, donde el calor es excesivo y no hay agua que aguante porque recibimos miles de pedidos y todos quieren el agua al mismo tiempo. Esta nueva planta tiene la capacidad de producir 500 mil botellas al mes. Comercializamos agua mineral, agua gasificada, agua saborizada y gaseosas en diferentes presentaciones. Tenemos 32 ítems diferentes de productos.
–¿Cómo se hace la distribución?
–En la distribución en el Departamento Central estamos fuertes, después tenemos ventas en el Chaco, mientras de Pedro Juan Caballero y Salto del Guairá vienen a comprar de aquí, y en Ciudad del Este tenemos distribuidores, pero estamos flojos en otras ciudades del interior así como en Encarnación, donde estamos buscando un socio comercial para poder llegar con más fuerza en dicha ciudad.
Si hay una semana de mucho calor continuado, los repartos trabajan hasta en tres turnos, aunque a ellos también les beneficia porque tienen comisión directa por ventas. En la fábrica realizamos desde el soplado de los envases de 20 litros, el envasado del agua y su posterior reparto.