México. ElPaís.com.

De socios, a rivales. En menos de un año, AT&T, la segunda compañía de telecomunicaciones más grande de EEUU, ha pasado de ser un sólido aliado de América Móvil, indiscutible líder en México, a convertirse en su principal competidor. Las oportunidades abiertas con la liberalización marcada por reforma de las telecomunicaciones, aprobada el año pasado, han deshecho los lazos que le unían a Carlos Slim y ahora amenaza con disputar el dominio de su antiguo socio en el segundo mercado de la telefonía móvil en Latinoamérica con más de 100.000 potenciales clientes. Tras la reciente compra de dos compañías mexicanas, el gigante estadounidense, con fuerte presencia también en Canadá, se coloca como el segundo operador por ingresos y el objetivo declarado de explotar su economía de escala hasta convertirse en el primer servicio móvil norteamericano.

El primer movimiento hacia el ambicioso asalto continental ha sido lanzar una tarifa plana para sus clientes con llamadas ilimitadas desde EEUU a México, donde la compañía cuenta ahora con una importante bolsa de clientes. La compra en noviembre del 50% Iusacell, el tercer operador mexicano, al magnate Ricardo Salinas por US$ 2.500 millones y la adquisición de Nextel en enero por 1.900 millones a la quebrada NII Holdings, le ha granjeado cerca de 13.000 nuevos clientes que pasarán a engordar un portafolio de más de 400.000 usuarios. "Estas compras son un buena noticia para el mercado, pero no una sorpresa. La posibilidad de competir con un pie en México es más atractiva que el acuerdo comercial que mantenía con América Móvil", destaca Mony de Swaan, último presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, el extinto órgano regulador mexicano, que tras la reforma ha sido relevado por un nuevo supervisor con facultades reforzadas y el encargo de pilotar la liberalización de uno de los mercados más concentrados del mundo.

Acorralado por la nueva legislación antimonopolio

La cuota del conglomerado de Slim en el segmento de la telefonía móvil, a través de su división Telcel, es del 68%, seguido del 20% de Telefónica y el 12% de AT&T. Pero la nueva legislación antimonopolio de México, que penaliza con restricciones al "agente económico preponderante", propició la decisión de América Móvil de reducir su perímetro al 50% y poner a la venta el resto de activos. Entre los candidatos más sonados para entrar en la operación, que rondaría los US$ 10.000 millones según Bank of America, estaba precisamente AT&T. Tanto por su tamaño –registró unos beneficios de 6.224 millones de dólares en el 2014 pese a una fuerte caída interanual– como por su conocimiento del mercado gracias a su alianza previa con Slim.

La llegada de AT&T supone también una amenaza para Telefónica, el segundo jugador por cuota de mercado.

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