Por Wil Larroza. @Wilpagliaccio.

Las primeras fotos del montaje de la Fiesta Playera de Pirata Bar, en el atardecer del sábado pasado, mostraban un sol radiante, una playa impecable, y muchas expectativas por lo que sería la primera fiesta del año que se realizaría en la Costanera de Asunción.

Al caer la noche, las cosas cambiaron un poco, las estrellas dieron paso a un show de rayos que caían en el rol de fuegos artificiales infinitos en el cielo, la cosa se ponía fea. La lluvia cayó, y aquellos que estaban aguardando en las filas para entrar se refugiaron en donde pudieron. No obstante, la organización fue paciente y, finalmente, a las 0:30, las puertas se abrieron y la fiesta comenzó. Los beats sonaron a todo volumen, y los parlantes anunciaban al resto de la ciudad que la noche iba a terminar de este lado del río Paraguay.

El primer grupo, Madame Lynch, sedujo al público con versiones distendidas de temas clásicos de Bob Marley, como "Could you be love", "I shot the Sheriff" y "Jammin", todos cantados con una melodiosa voz que susurraba vida con cada verso.

A continuación, Luisonz, con un rockabilly agresivo y desafiante, movió a los neófitos del género, con voz rasposa, bajo bien definido y una batería que hacía mover las rodillas con un genial cover de "Surfin' Bird" de The Thrashmen, y temas que rememoran a las playas californianas de los 60.

El tiempo apremiaba, y como la lluvia obligó a postergar un par de horas la celebración, rápidamente le tocó el turno a The Tempranos, quienes bajaron los decibeles de potencia, pero subieron la armonía jaimaiquina, con instrumentales como "Mr. Blanco", o "La última bala", y canciones calurosas como "Cuando vuelvas" y "Parque del amor". El grupo balanceó al público como viento a las olas, con un reggae emotivo y alegre.

Luego de varios y minutos, y mezclas musicales, saltó al escenario Bohemia Urbana, con temas como "El ritual del Tereré", "Neike Mita'í" y "Ombo". Los muchachos de Ypacaraí ya tienen su sello, y el mismo consiste en mover al público al son de acordes muy naturales de Paraguay.

Ya cuando la luna estaba cumpliendo su ciclo, subió Meketrefe, para dar la bienvenida a la mañana y culminar una noche vibrante llena de música y vida.

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