Una nueva herramienta de inteligencia artificial encontró señales ocultas en estudios del sueño que podrían revelar un mayor riesgo de problemas cardíacos, deterioro cognitivo y otras enfermedades, además de anticipar el riesgo de muerte a mediano plazo, reveló este sábado la agencia RT.

Lo que ocurre mientras una persona duerme podría contener mucha más información sobre su estado de salud de la que los médicos habían podido aprovechar hasta ahora. Investigadores de Estados Unidos desarrollaron un modelo de inteligencia artificial capaz de examinar estudios completos del sueño y descubrir patrones fisiológicos que no son evidentes mediante los métodos convencionales.

El trabajo, difundido por la Clínica Cleveland y publicado en la revista científica Nature Communications, se basó en el análisis de más de 10.000 estudios nocturnos. Este tipo de examen, conocido como polisomnografía, se utiliza habitualmente para estudiar trastornos como la apnea del sueño y registrar diferentes funciones del organismo mientras la persona descansa.

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La novedad está en que la IA no se limita a observar unos pocos indicadores. En cambio, procesa una gran cantidad de señales registradas durante toda la noche y busca combinaciones que puedan estar relacionadas con problemas de salud que aparecen posteriormente.

El sueño, ventana hacia la salud

Para comprobar la utilidad del sistema, los investigadores compararon los patrones encontrados durante el sueño con la evolución clínica posterior de los pacientes y sus historiales médicos.

El modelo consiguió dividir a las personas analizadas en cinco categorías, de acuerdo con su nivel de riesgo. La diferencia entre los grupos fue especialmente marcada: quienes quedaron en la categoría de mayor riesgo presentaron aproximadamente el doble de probabilidades de morir durante los cinco años siguientes en comparación con quienes fueron clasificados en el nivel más bajo.

Según los investigadores, esta capacidad de identificar diferencias de riesgo no se obtiene utilizando únicamente el índice de apnea-hipopnea, una de las principales medidas empleadas actualmente para determinar la gravedad de la apnea obstructiva del sueño.

Enfermedades cardiovasculares y cognitivas

Los resultados también mostraron asociaciones importantes con distintas enfermedades. Frente al grupo considerado de menor riesgo, las personas ubicadas en la categoría más vulnerable presentaron un 65 % más de riesgo de insuficiencia cardíaca y un 84 % más de probabilidades de sufrir un infarto.

La relación también apareció en problemas neurológicos y cognitivos. El riesgo de deterioro cognitivo fue 93 % mayor, mientras que las probabilidades de fibrilación auricular y epilepsia aumentaron en más de un 200 % dentro del grupo de mayor riesgo.

Estudios del sueño

Los investigadores comprobaron además el comportamiento del sistema en una segunda población de más de 6.000 pacientes de Estados Unidos. Los resultados se mantuvieron y no mostraron diferencias importantes entre hombres y mujeres.

La doctora Reena Mehra, de la Universidad de Washington, destacó que durante mucho tiempo los estudios del sueño fueron interpretados a partir de un número limitado de indicadores resumidos. La inteligencia artificial abre ahora la posibilidad de analizar la enorme cantidad de información fisiológica que se genera durante una noche completa.

El hallazgo plantea una nueva perspectiva: dormir no solo podría servir para conocer cómo descansa una persona, sino también para obtener pistas sobre lo que está ocurriendo silenciosamente en su organismo.

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