Un medicamento conocido desde hace décadas por su uso en el tratamiento de la disfunción eréctil podría convertirse en un inesperado aliado en la lucha contra una de las etapas más peligrosas del cáncer. Un estudio internacional reveló que el sildenafil, principio activo del Viagra, muestra un potencial significativo para dificultar la formación de metástasis, el proceso mediante el cual las células tumorales se expanden hacia otros órganos.
Según la publicación de la que se hace eco la agencia RT este jueves, la investigación, desarrollada por científicos del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel junto con especialistas de Estados Unidos y publicada en la revista Cancer Research, identificó un mecanismo biológico que limita la capacidad de las células malignas para aprovechar el colesterol, un elemento indispensable para que abandonen el tumor original e invadan otros tejidos.
Los investigadores comprobaron que el sildenafil inhibe la enzima fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5), lo que incrementa los niveles de una molécula llamada cGMP. Este cambio altera el transporte interno del colesterol dentro de las células y reduce la cantidad disponible para los tumores, debilitando especialmente a las células con mayor capacidad de propagación.
El trabajo también encontró indicios de que combinar el sildenafil con estatinas, medicamentos ampliamente utilizados para reducir el colesterol, podría potenciar este efecto.
Para respaldar sus conclusiones, el equipo científico recurrió a diferentes niveles de evidencia. El estudio incluyó experimentos con modelos animales, análisis de células tumorales obtenidas de pacientes y una revisión retrospectiva de dos décadas de registros médicos pertenecientes a cerca de cinco millones de personas afiliadas a Clalit Health Services, la mayor organización sanitaria de Israel.
Los datos clínicos mostraron una mejora relevante en la supervivencia de pacientes con cáncer que recibían sildenafil, especialmente entre quienes también utilizaban estatinas, un resultado que alienta nuevas investigaciones para confirmar estos beneficios mediante ensayos clínicos específicos.
La profesora Ayelet Erez, responsable del estudio, explicó que los resultados refuerzan la idea de que la evolución del cáncer no depende únicamente de las alteraciones genéticas del tumor, sino también del metabolismo del organismo y de otros tratamientos que el paciente ya recibe.

