Yryru, o el contorno del agua, es el nombre de la nueva muestra de Marcos Benítez que desde el 6 de diciembre permanecerá en el Museo del Barro hasta febrero del 2018. Conversamos con el artista sobre su obra.


POR Marycruz Najle

FOTOS: Gentileza


El artista visual Marcos Benítez presenta Yryru o el contorno del agua, muestra que rescata la cultura ancestral del país. La inauguración será el miércoles 6 de diciembre, a las 19:00, en el Centro de Artes Visuales CAV/Museo del Barro (Grabadores del Cabichuʼi entre Emeterio Miranda y Cañada). La muestra, curada por Lía Colombino, permanecerá habilitada hasta febrero del 2018. Se trata de una exploración de la técnica colombín, utilizada por ceramistas de Tobatí (departamento de Cordillera) en la fabricación de canteros, utensilios, vasijas y otros recipientes a base de arcilla.

Con el cántaro y el agua como conceptos principales, el autor une tal método de alfarería con este elemento de la naturaleza. “Yryru es el contenedor del agua; mientras, el contorno es el sistema que va envolviendo al líquido. La técnica colombín usa arcilla en el modelado, dándole forma de serpentina; que va girando, y así el recipiente va adquiriendo forma”, sostuvo el autor, y refirió que esta técnica ya fue empleada por los pueblos y las ceramistas de Tobatí e Itá siguen usando.

La exhibición incluirá videos y fotografías que forman parte de la obra, como el audiovisual donde presenta los estados del agua. “Hice un yryru, envolviendo mi cuerpo, ya que nuestro cuerpo es un recipiente de agua, porque somos 90% de líquido vital. Quise trabajar el cuerpo como contenedor, y esta labor la realicé en conjunto con la ceramista Ediltrudis Noguera”, afirmó.

UNA IDEA Y SU FORMA

El artista adelantó que dentro del Museo habrá cántaros en formas de tótem, cuya disposición en el espacio físico forman parte de la muestra. “El cántaro no estará expuesto como cotidianamente lo vemos en las casas”, indicó. A Marcos siempre le atrajo la figura del cántaro como forma y contenedor. “La cerámica me gusta y trabajé con ese elemento. Es así, que quise trabajar destacando a las ceramistas y su proceso”, reveló. Con Yryru o el contorno del agua, Marcos busca generar preguntas y cuestionamiento del espectador. “El arte no busca solución a las cosas. Busca preguntas y no respuestas. El arte no es lineal ni conciliador”, afirmó.

UN TALLER NÓMADA

Una nueva muestra es siempre un nuevo desafío de enfrentarse al juicio de los que la ven. ¿Cómo decide un artista que está “listo para mostrarla”?

Antes que nada tengo un taller nómada, que está en mi cabeza, entonces voy elaborando proyectos e ideas constantemente y los voy desarrollando paralelamente y decido qué obra o proyecto presentar, según las circunstancias que estoy pasando. Me guío mucho a través de la intuición y este trabajo que estoy presentando es parte de un proyecto anterior que se llamó, Motaciones 1, proyecto Areguá, pensando en una proyección de trabajar con las ceramistas de Itá y Tobatí.

También entran en juego varios elementos, como conseguir el espacio ideal, la fecha de la exposición, en qué época y momento, si la obra está cerrada. A veces también la curadora influye en ciertas decisiones, en la propia obra y montaje para llevar a cabo.

El nombre elegido remite a la forma humana y de otros elementos como “contenedores” del agua y a ésta, como protagonista y dadora de vida. ¿Qué es el agua para Marcos Benítez?

Para mí el agua es un elemento vital, algo que me acompañó desde el inicio de mi vida, me fui desarrollando en líquido, precisamente el cuerpo humano es 90% de agua, viví cerca de un río, siempre voy al mar, es algo que me acompaña en todo momento, siempre he mirado ese elemento con mucha curiosidad, he desarrollado ya obras referente a esto en una muestra que se llamó Elementos. Tiene que ver con la abundancia, con la vida, con lo femenino. Estamos viviendo un momento donde el agua va a ser lo más rico del planeta y en nuestro país donde tenemos el Acuífero Guaraní es muy importante.

Otra de las características principales de esta muestra es que rescata técnicas utilizadas desde hace mucho tiempo por alfareros de la zona de Tobatí e Itá. ¿Por qué la atracción por ese tipo de alfarería? ¿Cuál es la diferencia respecto a la de otras zonas del país?

Rescato la técnica del colombín, ya trabajada desde los primeros habitantes, todas las culturas usaron esta técnica de chorizo, como le llaman las ceramistas de Tobatí. La serpiente que van subiendo capas por capas, dando formas a diferencia de otros centros ceramísticos, como el de Areguá, donde también estuve trabajando, donde se hace la manera serial. Entonces seguí trabajando con una técnica ancestral que fue desarrollándose a través de las décadas y los siglos y se mantienen hasta hoy en día en estos centros ceramísticos, y con estas artistas, en especial con la que yo trabajéEdiltrudis Noguera.

Se rescata la técnica que va envolviendo, también usó un gesto de envolver mi propio cuerpo como un contenedor. También la idea del cántaro como contenedor y estas técnicas rescatar la mano de estas artistas de la zona.

La diferencia es que esto es a mano, no es serial como en Areguá, son piezas únicas, tienen formas únicas, cosa que se mantuvo a través de todo este tiempo, incluso la forma de quemar, el uso de los materiales, se caracterizan en Itá y Tobatí.

¿Por qué no hay que buscar respuestas en el arte, sino preguntas?

El artista no busca respuestas, busca cuestionar, busca ver otro horizonte desde otros ángulos, generar extrañamiento al espectador. Si damos respuestas es como ignorar al espectador o al público a la persona que se encuentra frente a la obra. Entonces el espectador está fuera, siendo ignorado. El arte en sí no busca soluciones a la sociedad, sí lo ha buscado en el arte moderno, es como la Bauhaus que intentó buscar soluciones, hay intentos fallidos, el artista se dio cuenta que no podemos solucionar o salvar al mundo, pero sí generar cuestionamientos, dar otra mirada, otra perspectivas que incluyen al espectador en el sentido que puede ir elaborando sus propias perspectivas, sus propios conceptos ante lo que se le pone delante. Muchas veces el público te dice, la obra me mira, me interpela, me resuena.

EL ARTISTA

Marcos Benítez lleva 22 años sumergido en el mundo artístico. Su haber da cuenta de poco más de una veintena de obras compartidas de manera individual e integró numerosas puestas colectivas. Este año participó de la Bienal de Curitiba (Brasil) y la II Bienal de Asunción. A lo largo de su carrera, obtuvo varios galardones, como la Mención de Honor Premio Livio Abramo (2014), Premio Juntas Culturales del Olimpismo (2005), un Henri Matisse (2000), Premio Jóvenes Creadores (1998), el primer lugar en el Salón de Arte Joven, del diario La Nación (1996), Premio de la Fundación Pedro Agüero (1995) y Premio Livio Abramo en Grabado (1994). Además de haber culminado la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Católica, Marcos cursó Artes Visuales con Olga Blinder, en el Instituto para el Desarrollo Armónico de la Personalidad (IDAP). También estudió grabado con Livio Abramo y Edith Jiménez, e Historia del Arte con Dorothee Willert.

Participó de varios talleres con artistas extranjeros, como Luis Felipe Noé, Nuno Ramos, José Resende, João Rossi y Óscar Manesi.

Fue parte del taller de Realización en Cine y Video, del director y guionista cubano Juan Carlos Cremata; y el de Multimedia y Arte, de Mickey Wella.

Asimismo, asistió a los seminarios de Identidades en Tránsito y Espacio/Crítica, dictados por Ticio Escobar, en el CAV/Museo del Barro.

En el marco de la Semana de Arte Contemporáneo (Saco), celebrada en Antofagasta (Chile), en el 2015, ofreció un taller, además de realizar obra en el desierto cuyo eje fue el paisaje. Un año más tarde, fue seleccionado como artista residente de Puerto Casado. Genealogías (1886-2000), coordinado por Valentina Bonifacio, proyecto conjunto de la Parsons The New School for Design, de Nueva York (EEUU), la Università Ca’ Foscari, de Venecia (Italia) y el CAV/Museo del Barro de Asunción. Marcos Benítez dirige Cabichuʼi Taller de Grabado, impartido en el espacio transversal Tragaluz.