Esculturas fusionadas con arquitectura, paisajismo e interiorismo, en un ambiente que busca generar transparencia y dinamismo.

Por Adriana Zacarías (adriana.zacarias@gruponacion.com.py). Fotos: Gentileza y Pánfilo Leguizamón.

El Pabellón de Esculturas se luce en un recorrido longitudinal, dentro de una estructura permeable, que da lugar a un juego de luces y sombras, proyectándose al infinito. Busca la depuración de las formas hasta llegar a sus componentes esenciales: líneas y planos.

"Optamos por abstraernos a las formas puras. Lo armamos con líneas y planos. Tratamos de buscar un espacio permeable, transparente y con dinamismo", mencionó la arquitecta Mariela Regúnega. Los profesionales tratan de conciliar arquitectura, paisajismo e interiorismo, sumando arte.

Esencia

El espacio evoca al óxido; considerado como una reminiscencia de tierra adentro y como símbolo de transición, que deja marcas y cicatrices irrepetibles a través de su historia; al igual que la cultura, el arte nacional y su identidad dentro de nuestra sociedad.

Un simbolismo llevado muy sintéticamente a un pabellón de exposiciones que resaltará más por preciso que por exuberante, por su honestidad de materiales que por su ornamento; haciéndose cargo de su rol de contenedor, dando realce al contenido: el arte. "En un mundo de plástico y ruido, quiero ser de barro y silencio". Eduardo Galeano.

Espacio abierto

El espacio se encuentra estructurado en base a placas perforadas de acero corten ancladas a marcos de perfiles laminados para columnas y vigas. Las perforaciones de diferentes diámetros evocan a la geometría descriptiva mediante la intersección de los círculos, formando diferentes morfologías, dando dinamismo a los muros y a la cubierta ofreciendo ilusiones ópticas diferentes desde cada perspectiva.

"El lugar en sí es un pabellón efímero. Un contenedor para las esculturas y el contenido. Para dar realce al contenido, dando apoyo a lo que es el Museo del Barro con sus esculturas de madera hechas por artistas nacionales. Esto va a ir rotando semanalmente con esculturas de cerámica y madera", expuso a su vez el arquitecto Pedro Cano.

El proyecto se adapta a su condición flexible y de reversibilidad de la construcción, pudiendo ser transportado a un nuevo sitio, con la opción de adaptarse a él de forma permanente.

"La parte de materialidad está compuesta por chapas y paneles perforados con diámetros diferentes, los internos son más chicos que los externos y de esa manera va generando cierto dinamismo y movimiento al transitar", explicó Cano.

Dos culturas se unen

"El paisajismo hecho por la arquitecta Gabriela Bogarín, está inspirado en una composición de plantas y texturas. Tenemos incluso piedras volcánicas (Indonesia) formadas por lava seca. Trata de contener al espacio y resaltarlo, mediante la utilización de esculturas, sonidos del agua, estanques de agua con plantas naturales", subrayó el arquitecto. La escultura del Buda también es importada de Indonesia.

En cuanto a la iluminación, manifestó que la idea fue no opacar el contenido: "Es bastante industrial, buscamos no competir con las esculturas, buscando la forma más simple y racional".

Respecto a los muebles, las mismas pertenecen a la cultura asiática de Indonesia. "Los muebles son de maderas naturales, el sofá y el diván son de una sola pieza. Tratamos de unificar dos mundos culturales distintos con Bali-Indonesia", precisó.

Asimismo, la mesa de centro, tanto como el sofá, están completamente tallados. Predominan materiales étnicos, naturales, rústicos, logrando así unidad en el conjunto.

Datos

El Pabellón de Esculturas. Obra de los arquitectos Pedro (Peju Cano) y Mariela Regúnega. Colaboradores: Andrea Toñanez- Arq. Gabriela Bogarín – Ing. Marco Penoni – Arq. Ma. Eugenia González – Ana Paula Maluff – Thalia Aguilera.

Este espacio está abierta al público en CASACOR 2017, en la ex Mansión Battilana (Av. Mariscal López esq. Brasilia).